Jamás importó si era verano o si hacía mucho frío. Si era un feriado o un día repleto de actividad laboral. Para Sandra Pérez y el grupo de voluntarios que la secundan en "Posibilidad para todos", el grupo solidario que no cuenta con ayuda oficial pero que siempre se las ingenia para llegar donde hace falta, no hay excusas para no estar presentes allí donde hay una carencia. Y no van con las manos vacías: generalmente llevan sus disfraces, consiguen donaciones y hasta se ocupan de higienizar cabezas o llevar algo rico. Casualmente este fin de semana cumplirán los 15 años de acción solidaria ininterrumpida y lo celebrarán con un evento para ayudar a los demás. Quieren ir a pasar la tarde del sábado 21 de agosto en la Villa San José (entre Rivadavia y Rawson), donde hay más de 600 niños a los que "les falta de todo".
Nacieron en el Lote Hogar Nº 18, que al cabo de unos años mutó por el Barrio La Estación. Ellos están en la ampliación de este barrio, donde casualmente hay muchas necesidades, a veces tantas o más que las que ven cada vez que se trasladan para hacer una actividad solidaria. "Cuando nació mi hijo, yo estaba tan sola que me di cuenta que tenía que hacer algo por los demás. Eran épocas donde era complicado ser madre soltera. Por suerte, con el correr de los días fui encontrando gente que me ayudó en todo. Entonces me dije que iba a formar un grupo donde todos fuésemos iguales: mamás solteras, desocupados y ocupados, personas con cualquier creencia", cuenta Sandra Pérez, la mentora del grupo. Así empezó a andar el grupo que tenía sobradas ganas de ayudar pero le faltaba de todo. Con ayuda de su mamá, hicieron los primeros trajes de personajes conocidos con los que empezaron a animar fiestas a cambio de donaciones para terceros. Y les funcionó.
Esos mismos disfraces también son los que usan en cada villa. Los conocen en buena parte de la provincia, porque inclusive han llegado a departamentos alejados. Es que si bien ellos tienen su propio calendario de "ayudas", siempre están dispuestos a sumarse a eventos o campañas de otros, como el grupo de ciclistas y futbolistas de San Juan, los Hogares de Belén, el Consejo Argentino de Mujeres Israelitas o el grupo de policías del 911.
Con el tiempo y según los planteos, fueron incorporando una panadería (tienen algunos elementos y equipamiento donado que sirve para amasar cada vez que tiene que hacer una donación), una escuela para 27 adultos mayores y voluntarios que dan clases de apoyo para los niños del barrio.
Todo esto se hace "a pulmón" y es un buen ejemplo de que se puede.
