Mito: Las enfermedades del corazón sólo afectan a las personas mayores
El bloqueo arterial producido por el colesterol, responsable de los ataques, comienza a manifestarse a la edad de veinte años. En la actualidad es muy común sufrir uno antes de los treinta años.
Mito: Hacer deportes con regularidad deja fuera del grupo de riesgo
Hasta los deportistas sufren ataques. Nadie sabe a ciencia cierta si está en riesgo hasta que no se realiza un chequeo médico serio.
Mito: El colesterol bajo asegura no tener problemas circulatorios que afecten el corazón
El nivel de colesterol no significa casi nada; lo que se debe analizar es ese colesterol es bueno o malo, no si los niveles son altos. Puedes haber poco, pero del malo.
Mito: El bajo nivel de estrés asegura estar en perfectas condiciones
El resultado de un examen de estrés solo dirá que no se tienen grandes obstrucciones arteriales, pero aun puede haber un bloqueo. Aún con un nivel de estrés normal puede sobrevenir un infarto.
Mito: No puede hacerse demasiado para prevenir un infarto
Existen nuevos análisis de sangre capaces de detectar si se está o no en el grupo de alto riesgo. Si es así debe empezarse una vida más saludable que ayudará a prevenirlos.
Mito: Es posible enterarse antes de sufrir un infarto por síntomas que vienen de a poco
Ningún síntoma avisará si se sufrirá un infarto. Un tercio de las víctimas de ataques mueren antes de llegar a la sala de emergencias. Esperar síntomas es arriesgar la vida.
Mito: Los remedios contra el colesterol son peligrosos
Los nuevos remedios no sólo no son peligrosos, sino que deben consumirse si se está en el grupo de alto riesgo.
Mito: Si se ingiere vitamina E no se está inmunizado
No sólo no se ha probado que esta vitamina baje el riesgo, sino que en exceso son peligrosas para personas mayores y mujeres.
Mito: Una dieta baja en grasas garantiza la salud
Una dieta rica debe contener grasas, sólo que deben ser las grasas correctas: las saturadas son malas, pero las naturales, como las del pescado, son excelentes para mantener las arterias despejadas.
Fuente: Doctor Matthew DeVane, de Asociación Americana del Corazón
