El consumo moderado de alcohol ha sido relacionado con una mejor densidad mineral ósea. Esto salió a la luz tras un estudio epidemiológico realizado en hombres y mujeres post-menopáusicas de más de 60 años de edad. Sin embargo, beber mucho, en especial bebidas de alta graduación, tiene el efecto contrario.
Los investigadores del Centro de Nutrición y Envejecimiento de la Universidad de Tufts han encontrado que esta relación era más fuerte en el caso de la cerveza y el vino, mientras, la densidad mineral ósea fue significativamente más baja en hombres que bebían más de dos copas al día. Los resultados sugieren que un consumo moderado regular de cerveza o vino es capaz de tener efectos positivos en los huesos, mientras un consumo elevado de alcohol puede contribuir a la pérdida ósea.
El estudio analiza la densidad mineral ósea en muestras tomadas en tres puntos de la cadera y en la espina lumbar de 1.182 hombres, 1.289 mujeres post-menopáusicas y 248 mujeres pre-menopáusicas.
Los participantes facilitaron su ingesta de alcohol en cuestionarios dietéticos. Una dosis de cerveza equivalía a un vaso, botella o tercio, mientras una de vino era igual a un vaso de 118 mililitros, y una copa era el equivalente a 42 mililitros de licor.
(Fuente: blogs.periodistadigital.com).
