Estudios científicos confirman que el riesgo cardiovascular va más allá de la cardiopatía isquémica y que hay que considerar otras enfermedades cardiovasculares como la enfermedad cerebrovascular y la arteriopatía periférica de las extremidades inferiores, además de la insuficiencia cardíaca, que ha mostrado una incidencia preocupante y que aumentará debido a la mejor esperanza de vida de la población y la mayor supervivencia tras un infarto y el aumento de la prevalencia de otros factores de riesgo. Estos temas estarán entre otros que se tratarán en el XXIX Congreso Nacional de Cardiología que se llevará a cabo en Córdoba, los días 20,21 y 22 de mayo próximo.

Sobre las enfermedades cardiovasculares hay que considerar que afectan sobre todo a personas de edad avanzada, lo que dificulta el cálculo del riesgo cardiovascular, puesto que los parámetros de detección sólo llegan a los 74 años. Por lo que es necesaria una estrategia integral de prevención de las enfermedades cardiovasculares. Para ello hay que abordar, en primer lugar, la prevención, el control y el tratamiento de los factores de riesgo cardiovascular, con el objetivo de reducir la incidencia de las enfermedades cardiovasculares. En segundo lugar, hay que realizar una correcta valoración del riesgo cardiovascular de los pacientes mediante el uso de funciones validadas en nuestro medio. Es por eso que es necesario aplicar un tratamiento precoz, adecuado e intensivo de las enfermedades cardiovasculares cuando aparecen.

Evolución de los casos de infarto de miocardio

En cuanto a los resultados de los estudios, la mortalidad hospitalaria y la tasa de recaídas a los seis meses de los pacientes con un primer IAM (Infarto Agudo de Miocardio) han disminuido en la última década. Al comparar ambos períodos, son destacables las reducciones en algunos datos, como los casos de muerte intrahospitalaria, que se redujeron en un 32.2 por ciento y los casos de muerte tras seis meses después del episodio de IAM, que se redujeron en un 57 por ciento. Además, el reingreso de causa cardiovascular (reinfarto, angina, insuficiencia cardiaca o arritmias) se redujo en un 54 por ciento a los seis meses del infarto. Su tratamiento ha cambiado considerablemente en los últimos años.

En la actualidad se realiza más terapia de reperfusión, especialmente angioplastia primaria y fibrinólisis, en el infarto y más procedimientos invasivos, como cateterismos cardíacos, con revascularización percutánea (ICP) y más cirugía coronaria.

(Fuente: doctor Guillermo Einer Allende (MP: 25180/4); secretario comité organizador del Congreso Nacional de Cardiología).