El glúten es una sustancia que está presente en muchos tipos de cereales como la avena, el trigo o el centeno. Para las personas celíacas esta intolerancia es crónica, por lo tanto, cuando se diagnostica la enfermedad, la persona debe estar en tratamiento con una dieta sin glúten de forma permanente.

Los primeros signos son diarreas, debilidad, astenia (cansancio), pérdida de peso, depresión, entre otros. En los niños el glúten se introduce en la papilla de cereales a los 5 ó 6 meses, si se observa un cuadro de diarrea persistente se debe acudir al pediatra ante un posible problema de intolerancia al glúten.

La dieta sin glúten debe llevarse a cabo de forma minuciosa ya que hay muchos alimentos que en su composición llevan este cereal. La ingesta de pequeñas cantidades de glúten para un celíaco a pesar de no causar grandes problemas inmediatos causan graves consecuencias a medio y largo plazo.

En la dieta se deben eliminar totalmente las pastas, el pan, la harina, el almidón y los cereales (excepto los que no contengan glúten).

La dieta

En el mercado de productos dietéticos especiales se ofrece una gama variada de alimentos sin glúten para celíacos, únicamente se debe ser previsor y leer bien la etiqueta.

Se recomienda una dieta rica en verduras, frutas y proteínas (carne y pescado) y como no tomar diariamente la ración adecuada de cereales sin glúten.

Alimentos que contienen glúten y están prohibidos: pan y harinas de trigo, centeno, cebada y avena. Pastas italianas, pastas de sopa, galletas, bizcochos, magdalenas y pastelería en general; sémola de trigo; productos manufacturados en cuya composición entren cualquiera de las harinas citadas y, en general, cualquier alimento preparado o manufacturado si el comerciante no específica que no contiene glúten. Leche malteadas y alimentos malteados. Chocolates (excepto si existe declaración expresa del comerciante). Infusiones y bebidas preparados con cereales: malta, cerveza, agua de cebada.

Alimentos sin glúten que pueden consumirse libremente: leche y derivados lácteos (queso, manteca, requesón, nata). Carne, pescado y mariscos frescos; huevos, frutas, verduras, hortalizas y legumbres. Soja, arroz, maíz (harina y almidón). Azúcar, miel; aceite, margarina, sal, vinagre, pimienta, levaduras sin glúten, colorantes, café y té natural (no instantáneos), manzanilla, poleo, entre otras.

* Estos alimentos están permitidos en su estado natural pero no en conserva. Con ellos puede cocinarse, preparar salsas y combinar entre sí. Ante cualquier duda hay que consultar al médico especialista.

(Fuente. Nutrición.com).