Durante el embarazo se producen grandes cambios en la mujer a todos los niveles: en el aspecto físico, en el químico y en el psicológico. Esto hace que la cavidad bucal de la embarazada sea más susceptible a padecer gingivitis y caries.
La gingivitis consiste en una inflamación de las encías que aparecen enrojecidas, edematosas, sensibles y con tendencia al sangrado espontáneo o por estímulos pequeños como el masticar o cepillarse los dientes.
Durante el embarazo esta alteración es más evidente a partir del tercer mes de gestación. Si la mujer padecía previamente gingivitis o enfermedad periodontal, empeora durante este período. Puede que no existiera previamente y se desencadene durante esta etapa.
Si la gingivitis no se trata, puede evolucionar hacia enfermedad periodontal con lesión de los tejidos de unión del hueso al diente, pérdida parcial de hueso y riesgo de pérdida de los dientes.
El proceso de formación de los dientes del bebé comienza entre el tercer y el sexto mes de embarazo.
Es importante un aporte adecuado de vitaminas como la vitamina A y la vitamina D y minerales como calcio y fósforo cuyo aporte esencial para la formación de los huesos y los dientes del futuro bebé.
Las proteínas de calidad que aportan la carne, el pescado, los huevos y la leche son imprescindibles como material de construcción de todos los órganos del bebé.
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Una limpieza cuidadosa eliminará la placa bacteriana que es la causante de la caries dental y de la gingivitis. En ese sentido es preferible usar un dentífrico que contenga flúor, que es antibacteriano y refuerza el esmalte dental.
Es aconsejable realizar visitas periódicas al dentista, que podrá efectuar los tratamientos oportunos y detectar y prevenir cualquier alteración para que la salud bucal sea la óptima. Pero los tratamientos que no sean de máxima urgencia deben posponerse para después del primer trimestre.
(Fuente: Puleva Salud).
