Para decorar una casa hay que animarse a inventar y crear nuevos efectos. Claro que eso no significa que ésta se convierta en un caos de estilos y mal gusto. Para ello vale la pena seguir algunos consejos:

* Si la decisión es pintar se puede romper con la regla que indica que son mejores los colores claros y probar con colores fuertes. Las habitaciones no lucirán más angostas, siempre y cuando se combinen colores de la misma familia como el anaranjado y el amarillo; o el verde y el azul.

* Amontonar adornos sobre las superficies (mesas y repisas en la pared), en lugar de colocar un solo objeto. No lucirá recargado. El secreto es que los objetos de decoración sean del mismo tipo: colecciones de portarretratos, ceniceros, estatuitas, por ejemplo.

* Coloca piezas grandes de mobiliario en lugar de muebles pequeños. Lo importante es ponerlas en rincones que no obstruyan puertas ni vías de tráfico.

* Combinar estampados: forros de almohadones a rayas con un tapizado de flores, por ejemplo.

* Si la entrada de la casa es un lugar muy ocupado, en el que todos se preparan para un largo día de actividades se puede colocar allí un escritorio o mesa de trabajo. Allí se pueden poner desde los guantes, bufanda y pañuelos, o lo que fuere dentro de los cajones.

* Con los colores se puede tener toda una gama de posibilidades para romper los patrones: usar el negro como tono neutral.

* Usar el verde combinado con rojo no sólo para las fiestas navideñas. Probar mezclarlo con gris. Da un efecto suave y relajante. Animarse a elegir los colores favoritos y usarlos en un cuarto. No hacerlo en más de una habitación porque será demasiado estimulante.