El consumo de frutas y verduras es siempre recomendado por los profesionales de la salud. Entonces es importante seguir los consejos médicos y de nutricionistas para mantener un buen estado del organismo. Si se habla de líquidos, el cuerpo humano necesita de 8 a 10 vasos de agua cada día. Mucha gente lo consume en gran parte en forma de café, té, refrescos o alcohol, estimulantes que son antidietéticos por naturaleza. En cambio, los jugos naturales son saludables y revitalizantes.

En el libro "El poder de los jugos", su autor, Jay Kordich -a quien una dieta fundamentada en ellos lo ayudó a sanar de una grave enfermedad-, afirma que incluir los jugos en la alimentación "mejora el sistema cardiovascular, aumenta el rendimiento físico, baja la presión sanguínea y favorece el sueño por la noche e incrementa las energías".

Fácil asimilación

Una de las ventajas fundamentales de la ingesta de jugos es que cuando se consumen se elimina un proceso digestivo: la extracción del líquido de las fibras. Al comer hortalizas y frutas frescas, el cuerpo extrae de la fibra en forma de líquido lo que necesita. La licuadora ahorra trabajo al organismo ya que separa el jugo de las fibras, de manera que el cuerpo recibe la máxima cantidad de sustancias nutritivas en pocos minutos.

Un aspecto clave es que el jugo que se extrae de la licuadora es diferente del envasado que se vende en los supermercados, ya sea concentrado o no. En primer lugar, es absolutamente fresco, lo cual es primordial dado que las sustancias nutritivas pierden muchas de sus propiedades al poco tiempo de haberlas licuado. Además, el jugo natural no está pasteurizado, esto es, cocinado, por lo que conserva vivas todas las células básicas para la salud. Por último, los jugos naturales son puros, sin aditivos ni conservantes.

Jugos de hortalizas

Existen unas cuantas razones que aconsejan que los jugos se hagan sobre todo con las hortalizas y que las frutas, sin renunciar a tomarlas en jugos, se coman también enteras.

En primer lugar, las hortalizas son más difíciles de digerir cuando se ingieren enteras. Son más pesadas y se descomponen con mayor lentitud que las frutas. Por otro lado, las verduras son los pilares de la vida, las responsables de que los músculos, los tejidos, las glándulas y los órganos se mantengan fuertes y sanos. Al beber jugos de hortalizas, el cuerpo recibe casi el 100 por ciento de los nutrientes que contienen. Por último, las frutas contienen mucha pectina, que ayuda a la digestión y regula el funcionamiento del organismo. La pectina se absorbe mejor cuando se come la fruta entera.

Belleza y salud

Los alimentos frescos, no cocinados, ayudan al cuerpo a eliminar toxinas y le permiten renovar fuerzas y energías; hacen que la piel se mantenga tersa, el cabello brillante, el aliento fresco y que todo el organismo esté bien regulado; los resfríos y las gripes disminuyen; los dientes son menos propensos a las caries y las encías a sangrar.

Pero eso no es todo. Algunas investigaciones han demostrado que el betacaroteno -una sustancia presente en algunas hortalizas- es esencial para la prevención de muchas enfermedades, ya que actúa como antioxidante y neutraliza las moléculas perjudiciales conocidas como radicales libres. De este modo, protege las características genéticas de cada célula, lo cual se traduce en una menor posibilidad de que se desarrollen tumores malignos. Algunas verduras con betacaroteno son la zanahoria, el brócoli, el repollo, la coliflor, espinacas, berro, entre otras.

Las dietas de jugos se prodigan por doquier. Sin embargo, habrá que consultar al nutricionista para extremar las precauciones a la hora de elegir las frutas y la cantidad a ingerir porque un exceso de azúcar puede conllevar un aumento de peso.

Movilizadores
del tejido graso

Las células adiposas son auténticos almacenes de grasa. En su insaciable capacidad de acopio pueden multiplicar hasta por diez su tamaño, lo que se traduce en un aumento de peso y de volumen. La batalla antigrasa se libra a nivel calórico con una reducción drástica de la ingesta de calorías. De todas formas, es de gran importancia la supervisión profesional a la hora de encarar una dieta.