Los malos hábitos en la cocina son iguales a los malos hábitos que tenemos en otras áreas de la vida. Existen costumbres de las que ni siquiera tienes conciencia, pero son fáciles de cambiar.

La manera en que te afectan es que algunos podrían estar evitando que tu comida quede perfecta y otros podrían ser peligrosos para tu salud. 

Los más comunes:

1- Llenar demasiado la sartén y revolver mucho la comida

Si desea saltear, llenar demasiado la sartén hace que la comida se cocine al vapor sin los resultados crujientes que buscas. Si vas a cocinar carne, llenarlo demasiado reduce la temperatura de la sartén, ocasionando que la carne se ponga dura. Lo mejor en todos los casos es cocinar en porciones más pequeñas.

Además, si revuelves demasiado la comida, estarás evitando que se dore, además de romperla en pedazos, lo que la reblandece.

2- Enjuagar la carne y el pollo antes de cocinarlos

Enjuagar la carne, el huevo y el pollo contamina el fregadero con bacterias que podrían causar enfermedades transmitidas por los alimentos.

Si todavía sientes esa imperiosa necesidad de limpiarlos, usa una toalla de papel para eliminar cualquier residuo no deseado.

3- No precalentar la superficie de cocción

Hornear o asar a la parrilla en superficies que no han sido precalentadas hace que el tiempo de cocción se reduzca y que los alimentos se cocinen de manera desigual o que se quemen.

El otro extremo es dejar que se sobrecalienten, como cuando viertes aceite en una sartén hasta que humea. Muchos aceites saben mal cuando se calientan hasta este punto y comienzan a descomponerse, destruyendo sus antioxidantes y formando compuestos dañinos.

Sabrás que tu aceite está suficientemente cuando adquiera una textura brillante.

4- Usar las sartenes antiadherentes a fuego alto y con utensilios de metal

Las sartenes antiadherentes necesitan cuidados especiales. El primero de ellos es bajar el fuego, ya que las altas temperaturas pueden hacer que el revestimiento antiadherente libere PFC (perfluorocarbonos) en forma de vapores que están relacionados con daño hepático y problemas de desarrollo.

También debes evitar los utensilios de metal que pueden rayar la superficie de la sartén y hacer que ingieras los PFC del revestimiento antiadherente. Mejor usa utensilios de madera o plástico.

5- Sacar la harina con el medidor directamente del paquete

Tal vez se te haga fácil llenar la taza medidora sumergiéndola en la bolsa de harina, nivelándola y vertiéndola en el tazón. Este es un error común pues el movimiento de inmersión empaca la harina en la taza, haciendo que agregues más harina de la que realmente necesitas en tu receta. El resultado de esta práctica es que tus horneados quedan densos.

La forma correcta de medir la harina es colocándola en la taza medidora con una cuchara y nivelándola en la parte superior.

6- No dejar que la carne descanse

Tienes hambre y quieres comer ese corte que acabas de sacar de la parrilla de inmediato. ¡Espera! Deja reposar la carne antes de cortarla para que sus jugos se redistribuyan y se vuelva más jugosa.

Si cortas la carne demasiado pronto, todo el jugo acabará en la tabla de cortar. Descansa los cortes de carne más pequeños de 5 a 10 minutos más o menos y los grandes hasta 20 minutos.

7- Mezclar demasiado la masa

Mezclar demasiado no es bueno pues hace que se forme gluten en la harina, lo que podría endurecer lo que hornees. Mejor mezcla suavemente, sólo hasta que la masa esté uniforme.