Esta semana salimos a ver el daño que hizo la piedra en el Médano de Oro, cuya tormenta fue el 4 de enero. Ya a fines de noviembre hubo un granizo en Rawson y Pocito, también Caucete y 9 de Julio, con precipitaciones, pero esa vez la zona más perjudicada fue San Martín y Angaco.

Ahora, la zona afectada desde la calle 5 hasta la 11, y desde la Alfonso XIII hasta un poco más al Este de la Garibaldi, sufrieron los embates -en distinta magnitud- de esta piedra. En todos los casos, las hortalizas y los parrales son los afectados.

Andrés Díaz Cano, anunció que en forma preliminar que en Pocito y Rawson las pérdidas superaron el 40%, y en Caucete algo menos, lo que gatilla inmediatamente el seguro antigranizo estatal. La madrugada del 4 un fortísimo viento sorprendió también a la localidad pocitana de Carpintería, donde fundamentalmente melones, sandías, producciones de semillas y parrales de uva de mesa y de vinificar, fueron seriamente marcados por la piedra. Hasta el pasto de alfalfa de esa zona, una de las mejores de toda la provincia, tuvo pérdidas de alto valor. También una importante superficie de tomates para industria en etapa de cosecha se vio perjudicada.

La realidad del Médano de Oro es dura. Por calle 9, pasando Vicente López y Planes, un lote de aproximadamente 5 hectáreas de zapallos tipo Anquito fueron arrasados por el granizo, las fotos aparecen en esta nota y son crudas. Le faltaban unos días para la recolección manual. También estuvimos viendo lotes de sandías y melones, todos marcados y sin valor comercial alguno, "esto sólo sirve para los chanchos", aseguró Dalmacio Rodríguez, agricultor que trabaja con su familia unas 4 hectáreas.

Parrales de vinificar de las variedades Cereza, Bonarda, Criolla y Pedro Giménez fueron dañados en un 30 y hasta 50% según la zona, en sus sarmientos, hojas y racimos. Los productores no quisieron hablar con este medio. Cerca de Garibaldi, unos lotes de simientes de zanahoria también a pocos días de su cosecha mecánica fueron severamente diezmados.

Un productor de calle 8, que pidió anonimato y no quiso ser fotografiado aseguró "estamos desechos, debemos los plantines del vivero, de tomates, melones y otras verduras. También las cuentas de las casas de agroquímicos, arreglos de bombas y no podemos seguir. Lo nuestro es el campo, pero entre los altos costos y el clima no podemos continuar. Los pequeños parrales que hemos heredado de nuestras familias el año pasado no rindieron porque el 50% lo llevó la helada, este año entre el Zonda, el calor excesivo y ahora esta piedra no va a convenir cosecharlos. Necesitamos que el Gobierno nos dé una mano, rápido, un subsidio o algo parecido, acá se han afectado unas 1.500 hectáreas y hay mucha gente que ha perdido todo".