Hace unos días, se desarrolló una capacitación sobre verdeos de invierno, en la finca de los productores Guillermo y Pompilio Ballester, ubicada en calle Punta del Monte, entre calles 9 y 10, en el corazón de Médano de Oro. En la jornada, se pudieron observar 9 especies de distintas gramíneas, y se comparó el volumen y adaptación a las condiciones de cultivo, siempre dentro del compromiso de la agrosustentabilidad.

La misma fue organizada por Nutrientes SA y la empresa agroindustrial La Campagnola, en conjunto con la Asociación Tomate 2000. Las semillas fueron aportadas por la Semillera Guasch.

Por parte de Nutrientes SA asistió el ingeniero agrónomo Juan Pablo Molinelli, por La Campagnola los profesionales Diego Sosa, Cristian Ferrer y Gustavo Bosch. En representación de la Asociación Tomate 2000 fueron Elio Cantoni, Martín Gómez y Agustín Recabarren. Por Fitotec asistió María Laura Manrique y por la Sociedad de Chacareros temporarios de Rawson, Alejandro Montoro. Hubo varios productores interesados, entre ellos Nestor Rolando Perez, Nelson González, Juan José Millán, Osvaldo Archilla, Ernesto Ferrer, Jorge De la Rosa, Guillermo Quiroga, Oscar Galdeano, Cristian Perez y Juan Marín.

Molinelli destacó que cuando hablamos de ‘abonado en verde’ hacemos referencia a la utilización de cultivos de vegetación rápida, que se cortan y se entierran en el mismo lugar donde han sido sembrados y que están destinados especialmente a mejorar las propiedades físicas del suelo, a enriquecerlo con un ‘humus joven’ de evolución rápida además de otros nutrientes minerales y sustancias fisiológicamente activas, así como a activar la población microbiana del suelo.

En líneas generales, los efectos favorables del abonado verde no acaban en el aspecto nutricional sobre el vegetal, aclaró a SUPLEMENTO VERDE el ingeniero Cantoni, sino que alcanzan a todos los componentes relacionados con la fertilidad global del suelo agrícola ya que estimulan de forma inmediata la actividad biológica y mejoran la estructura del suelo, por la acción mecánica de las raíces, por los exudados radiculares, por la formación de sustancias prehúmicas al descomponerse y por la acción directa de las células microbianas y micelios de hongos. Protegen al suelo de la erosión y la desecación durante el desarrollo vegetativo, y mejoran la circulación del agua en el mismo. Aseguran la renovación del humus estable, acelerando su mineralización mediante el aporte de un humus más ‘joven’ y más activo. Enriquecen al suelo en nitrógeno, si se trata de leguminosas, e impiden, en gran medida la lixiviación del mismo y de otros elementos fertilizantes. En su descomposición, se liberan o sintetizan sustancias orgánicas fisiológicamente activas, que tienen una acción favorable sobre el crecimiento de las plantas y su resistencia al parasitismo.

Ferrer comentó que en su propiedad ubicada en Carpintería luego de la cosecha del tomate, siembra cebada negra y realiza bordos a 70 cm para dirigir el agua obteniendo muy buenos resultados buscando eficientizar el uso de agua. El sistema de riego de la finca de los Ballester es tradicional y se regó sólo en 2 oportunidades sumado a una leve lluvia. Las labores previas a la siembra de los abonos verdes fueron en primer lugar un subsolado con una posterior pasada de un cincel con bolillos, luego se niveló con una niveleta antes de sembrar. Para tapar las semillas se recurrió a una rastra chipiquera.

Daremos resultados de esta experiencia, en próximas ediciones de este suplemento.