Luego de que las autoridades de la empresa Glencore anunciaran la inversión de 3.000 millones de dólares en el proyecto El Pachón, las esperanzas se reactivaron en la provincia y el departamento Calingasta. Esto se debe a que independientemente de la reducción o adecuación financiera que sufrió este año el proyecto, su construcción significará poner en funcionamiento la mina de cobre más grande del país.

El yacimiento producirá 200.000 mil onzas de cobre por año, aproximadamente lo que explotaba Bajo La Alumbrera en sus mejores épocas, la mina catamarqueña de cobre más grande del país actualmente, aunque su producción ha disminuido con los años.

La magnitud y estabilidad productiva también se evidencia en la vida útil de la futura mina, la cual alcanzaría aproximadamente 30 años (puede extenderse posteriormente) a diferencia de las minas sanjuaninas en operación como Veladero que ya alcanzó la mitad de su vida útil, o Gualcamayo cuya explotación inició en 2008 y finalizará en 2021. Por su parte, Casposo, la mina más urbana y pequeña de las que operan actualmente también se encuentra en el departamento Calingasta, pero a diferencia del gigantesco Pachón, esta tuvo una vida productiva inicial de 4 años que se extendió a 7 por la apertura de su explotación subterránea.

Quizás el más cercano en proyección sea el proyecto Pascua Lama, quien en principio tendría 25 años de vida útil, aunque sus tareas actualmente están en stand by. En este contexto, los proyectos de cobre hermanos a Pachón como Los Azules y El Altar (ubicados en el mismo cordón montañoso) poseen una vida útil estimada de 35 años, semejante la que establece actualmente la futura mina que operará la compañía Glencore, aunque su desarrollo está mucho más distante.

Otra marcada característica que diferenciará a Pachón de las operaciones actuales será su proceso de obtención de mineral. El sistema de la proyectada mina caligastina de cobre utilizará tanques donde internamente se generará la obtención de cobre mediante el proceso flotación. No utilizará valle de lixiviación como tradicionalmente ocurre en la minería aurífera. Una vez en funcionamiento este sistema productivo que actualmente no se aplica en la provincia, brindará experiencia suficiente para el desarrollo de los futuros proyectos de cobre como Altar y Los Azules.