Un par de palabras al azar, aparentemente sin relación una con otra, son la base del cuento de terror que Nicolás inventó y que lee con voz circunspecta a su eventual público, compuesto por chicos de prácticamente su misma talla y su misma edad. La escena no es de película. Es recortada de la realidad misma, esa que tiene lugar con Nicolás, Maximiliano, Santiago, Kevin, Pablo, Gimena, Martina, Adriana, Guadalupe, Juliana, entre otros nombres de niños entre 8 y 12 años, todos los martes y sábados en el complejo cultural ubicado frente al Parque de Mayo. Ellos son la parte más importante de un taller de estimulación de la escritura y la lectura que dirige la maestra jardinera y psicóloga Leticia Gutiérrez. Es que ellos son los protagonistas ya que se ponen el traje de escritor y crean sus propias historias a partir de juegos, adivinanzas, poesías, palabras sueltas.
El taller -auspiciado por la Subsecretaría de Cultura- acaba de comenzar y puede parecer toda una rareza en estos tiempos de mensajes de textos, abreviaturas y símbolos. Sin embargo no es así. Demuestra que se van derrumbando mitos, como aquel que pregona que los chicos leen cada vez menos y por ende sus producciones son escasas.
"Leer y escribir es un hábito muy importante que hay que estimularlo, como todas las cosas. Aquí los chicos además aprenden a disfrutar de la lectura y de sus producciones porque lo hacen jugando, despojados de límites y así descubren que es la posibilidad de viajar, conocer, divertirse y hasta aprender. Jugamos a ser escritores. No es la escuela aunque trabajamos con adjetivos, metáforas, neologismos, imágenes para que se suelten, se deshiniban, se animen a expresar y puedan compartirlo. Y aunque a muchos les cuesta dejar de lado los personajes de la televisión como los superhéroes, al final se sienten satisfechos cuando pueden armar su propio hombre valiente que lucha contra el mundo. Es una experiencia interesante", dice Leticia desde su lugar de adulta en el taller que este año cumplió sus tres años de existencia.
El espacio tiene como finalidad publicar una antología con buena parte de las producciones de los chicos -todas no se podría porque son muchísimas-. Pero para esto hay que recorrer un largo camino, sobre todo de palabras, rimas e imaginación para llegar a los resultados que, si todo sale como lo previsto, será a fin de año.
Mientras tanto, los chicos guiados por Leticia, "la seño" como ellos mismos le dicen, leen, piensan, crean, escriben, reescriben, dibujan solitos o en grupo. Y así de a poco se van animando a contar sus propias historias.
Una vuelta de página
Pero realmente ¿los chicos cada vez leen menos? Aparentemente y rompiendo toda premisa, no hay datos que demuestren que se llega en mayor o menor cantidad a los libros. La verdad la tienen quienes están en contacto cotidiano con ellos, justamente por trabajar con temáticas de niños.
"Yo veo que a los chicos les cuesta un poco expresarse, quizás sea porque no leen lo suficiente o quizás porque los vence la timidez. Por eso estos talleres sirven para soltarse y animarse. Hace unos días realmente me regodeaba con lo que una nena contaba en uno de los encuentros: ella decía que va por el libro número 19. Eso es lo que había leído en toda su vida. Este es un claro ejemplo de cómo está incentivada", cuenta Leticia.
Ante la misma pregunta, Hebe Almeida de Gargiulo es categórica y responde desde su lugar de escritora, alguna vez vendedora de libros y como creadora de la cátedra de Literatura Infantil en el Profesorado de Nivel Inicial (por ese entonces, los años "70, Jardín de Infantes): "los chicos de hoy no leen menos, esa una falacia inventada, en realidad leen tanto hoy como antes. ¿Acasos los papás leen, las maestras leen? No todos tienen ese hábito. Y hay otro dato: los niños leen otras cosas, quizás no lo que los adultos quisiéramos que leyeran. Decir que no leen es para justificar lo que los grandes no hacemos", explica.
Hebe, sin pelos en la lengua asegura que los niños y adolescentes leen incluso mucho más: "porque no se puede contar sólo los libros, lo de las computadoras también es válido, es lectura al igual que las historietas. Lo que pasa es que hay que orientarlo hasta que se formen el gusto por la literatura. Por ejemplo yo creo que para el Mundial los chicos van a leer como locos, se van a saber de memoria los lugares dónde se juegan los partidos, las características de la población, detalles de los equipos contrarios. Eso hay que aprovecharlo porque es un estímulo muy grande para aprender y surge, lógicamente, de la lectura", agrega Hebe con la voz de la experiencia.
Por su parte, Myriam Zúñiga de la Librería Piedra Libre, aplaude "los efectos de un pequeño movimiento del sistema educativo que ha puesto recientemente el foco en lo literario. Hay un plan oficial para que la escuela incentive la lectura y la escritura y es muy bueno. Paralelamente las editoriales han respondido buscando expertos literatos, especialmente autores argentinos, que han renovado sus propuestas de manera increíble. Hay libros de todos los temas y géneros, se apela al humor, a la obra teatral, al juego, a los dibujos. Hay mucha oferta que la escuela aprovecha", reconoce.
Con ella coincide la seño Josefa Favaro, maestra de 4º grado de la Escuela Normal Sarmiento (turno tarde) y con 37 años de experiencia al frente de distintos grados. "Los chicos de hoy leen mucho más. Porque al texto de estudio obligatorio que se trabaja tanto en clase como en la casa, hay que agregarle los libros que tienen en la biblioteca áulica y que es de uso libre entonces cada uno busca lo que le interesa y no hay nada impuesto, además del material que ellos encuentran en Internet para completar las tareas. En la escuela estamos trabajando para que ese material de la web sirva y no sea simplemente recortar y pegar. Los chicos se involucran en el texto, marcan ideas principales, entienden lo que leen y hasta lo convierten y ese es el desafío de este año, en una obra de teatro. En eso estamos trabajando", dice convencida la maestra, aunque aclara que su visión se limita a la primaria dónde los chicos son más dúctiles, en cambio, para ella, el Secundario es un campo más complicado para la lectura por placer.
Y Adriana Guimaraez de Baistrocchi, directora del Colegio Inglés, le responde: "los chicos del Secundario también leen y mucho. Pasa que leen de otro modo y buscan otros materiales que los atrapan pero que sin lugar a dudas los hacen filosofar y reflexionar. Los grandes somos responsables de que esto suceda", dice esta docente que acaba de llegar de la Feria del Libro, donde fue a buscar material para sus alumnos.

