Este mes, Sanatorio Argentino cumple 41 años, en ocasión a su festejo es que conjuntamente con las empresas OSDE, Banco San Juan e Insumed, hicieron posible la disertación del prestigioso Dr. Facundo Manes."Pensar nuestro cerebro para vivir mejor", fue el título de la disertación que dio en el Auditorio Juan Victoria, acompañado por un público expectante de las palabras del gran profesional. Con su don profesional y pedagógico, el neurólogo y neurocientífico, relató acerca de esta máquina de vida que es el cerebro.

En su libro, "Usar el cerebro", el libro más vendido, cuenta sin desperdicio cada acto humano en relación al cerebro, el inconsciente, neuronas y la memoria, al compás de la vida actual con todos los condimentos propios del siglo XXI.

"Hasta hace solo algunas décadas estas incógnitas eran abordadas únicamente por filósofos, artistas, líderes religiosos y científicos que trabajaban de manera aislada. Sin embargo, en los últimos años las neurociencias emergieron como una nueva herramienta para intentar entender estos y otros enigmas’.

1- ¿Qué tanto y tan poco se sabe del cerebro?

El conocimiento sobre el cerebro avanzó mucho en las últimas décadas, aprendimos más sobre el cerebro que a lo largo de toda la historia de la humanidad. Sabemos que existe la regeneración neuronal, que el cerebro alcanza su madurez entre la segunda y tercera década de la vida, por ejemplo. Aprendimos sobre el rol de las emociones en la toma de decisiones, que la memoria no es "una cajita fija" en la que se guardan los recuerdos, sino que hay varios tipos de memorias y que la memoria es flexible, es decir, que la evocación de los recuerdos provoca cambios sutiles. Podemos decir que la memoria es el último recuerdo y no el hecho que pasó en sí. También comprendemos que somos básicamente seres sociales y, por lo tanto, la interacción es fundamental a la hora de aprender. La interacción genera motivación y, por ende, más atención. A su vez, sabemos que el cerebro no descansa: en los momentos en que nuestro cuerpo está relajado, descansando, el cerebro procesa información, afianza la memoria, y es, probablemente, el momento en el que surjan las ideas creativas. Ahora bien, si bien hubo grandes avances todavía existen grandes misterios y queda mucho por conocer. Por ejemplo, todavía no existe una teoría general del cerebro que explique su funcionamiento. Tampoco sabemos cómo las neuronas y sus conexiones dan lugar a nuestra experiencia mental íntima. Y la gran pregunta que podemos hacernos es si es posible que conozcamos todo sobre el cerebro. Un neurólogo, como ya contamos en nuestro libro ‘Usar el cerebro’, decía que abordar la pregunta sobre cómo funciona nuestro cerebro es como intentar saltar tirándose de los cordones.

2- ¿Se puede cuantificar la capacidad de cada uno de nuestros cerebros?

Un intento de "cuantificar’ nuestra capacidad es el índice de coeficiente intelectual y es muy restringido en lo que puede medir. Incluso se lo utilizó con fines racistas porque mucho de lo que mide tiene que ver con el conocimiento cultural que se tiene. Hoy sabemos que la inteligencia va mucho más allá que el coeficiente intelectual. Se trata de un concepto muy complejo. La ciencia no puede medir la ironía, la inteligencia emocional, el humor. El pensamiento creativo, por ejemplo, se correlaciona con el pensamiento obsesivo pero no con el coeficiente intelectual. Además, existe la inteligencia emocional y social, inteligencias que se vinculan con la capacidad de liderazgo, que todavía no se pueden medir.

3- ¿Al cerebro se lo educa?


Al cerebro se lo puede estimular porque está en constante cambio. Una característica principal de nuestro cerebro es la neuroplasticidad, que permite a las neuronas reorganizarse al formar nuevas conexiones y ajustar sus actividades en respuesta a nuevas situaciones o a cambios en el entorno. Entonces el cerebro, a partir de la experiencia está constantemente formando nuevas conexiones neuronales.

4- ¿Cómo cuidar el cerebro en el siglo XXI?

Todo lo que le hace bien al corazón, le hace bien al cerebro. Entonces hay que cuidar los niveles de colesterol, de glucemia, y de presión sanguínea. También es necesario cuidar el peso, mantener una dieta saludable: comer cereales, granos integrales, verduras, fruta, pescado, consumir comidas ricas en Omega-3. Además hacer ejercicio físico contribuye al cuidado de nuestro cerebro. La actividad física realizada en forma frecuente, no solo funciona como un gran ansiolítico y antidepresivo natural, sino que también refuerza el pensamiento creativo. También es positivo hacer todo aquello que nos plantee desafíos intelectuales, como por ejemplo, aprender idiomas, tener intereses diversos, pasatiempos y hobbies. Llevar una vida social activa también resulta estimulante para el cerebro. Los estudios demuestran que las personas que tienen una vida social rica viven más y mejor.

5- En la actualidad, ¿qué es lo que más daña a nuestro cerebro?

Bueno, ya mencioné algunas de las cosas que le hacen bien al cerebro, por lo cual, la contrapartida sería aquello que le hace mal. Por ejemplo, tener una mala alimentación con alimentos ricos en grasas trans y colesterol. O tener hábitos nocivos para el cuerpo como beber mucho alcohol, fumar, consumir drogas. También daña al cerebro no descansar lo suficiente, es decir, no tener un sueño reparador repercute negativamente en nuestro cerebro, o experimentar niveles altos de estrés.

6 – ¿Cuánto influyen las emociones en nuestro cerebro?

Las emociones tienen un rol clave en nuestro cerebro porque somos seres emocionales y la conducta está facilitada por la emoción. Emoción y cognición actúan de forma concertada y no son sistemas separados ni opuestos. Por un lado, son fundamentales en la conformación de los recuerdos, ya que recordamos solo aquellos que nos emociona. Y, por el otro, guían la conducta y facilitan la toma de decisiones. En la vida diaria vivimos tomando decisiones, no tenemos tiempo de sopesar siempre los pro y los contra. Por eso el cerebro ha desarrollado un sistema de toma de decisiones guiado por la emoción, por la experiencia previa, por la intuición, y toma decisiones automáticamente en un contexto cambiante.

7 – Cerebro y corazón, ¿van de la mano?

Uno de los aspectos prominentes de esta relación se da justamente en lo que se respecta a las emociones. Desde tiempos remotos, se ha tratado al corazón como el lugar donde estas se generaban. Los avances de la ciencia han mostrado que el corazón es, más bien, la víctima que el origen de las emociones. Por otra parte, quiero contarle que desde el Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro pudimos colaborar con los estudios de cerebro/corazón, que fue uno de los desafíos que ya se había planteado René Favaloro.

8- ¿Cuánto influye nuestra vida actual en la salud mental?

El estrés es un conjunto de reacciones fisiológicas necesarias que nos preparan para la acción y nos permiten la adaptación al medio. Pero cuando las demandas de ese medio son excesivas, intensas o prolongadas, superan nuestra capacidad de resistencia y se produce el estrés patológico. Nos "estresamos’ cuando sentimos que no podemos afrontar lo que el medio nos exige. La vida actual, con sus largas jornadas de trabajo y las exigencias cotidianas muchas veces desmedidas, no colaboran para un cerebro saludable. Por eso es fundamental contemplar un tiempo para el descanso, para el ocio y para el esparcimiento.

9- ¿Cómo se describe un cerebro adicto?

Antes se consideraba a la adicción como una debilidad moral o una falta de voluntad. Hoy, más bien, se la considera como una enfermedad crónica. Muchas veces formulé esta misma comparación que puede resultar esclarecedora: "así como entendemos que la hepatitis afecta al hígado y la enfermedad cardíaca al corazón, la adicción afecta al cerebro’. "Lo secuestra’. La persona adicta no quiere serlo, sin embargo, no puede resistir la tentación. Se trata de una enfermedad para la que actualmente no existe cura y se la debe tratar como otras enfermedades crónicas.

10- ¿Para qué sirven las neurociencias?

Las neurociencias es un área del conocimiento que investiga el cerebro humano en forma científica. Son muchos los aportes que puede realizar el conocimiento neurocientífico a nuestra vida porque todo lo hacemos con el cerebro, atraviesa todas nuestras acciones, desde respirar hasta reflexionar sobre las cuestiones filosóficas más profundas. Entonces el conocimiento de las neurociencias impacta en la educación, la economía, la justicia, entre otros. Ahora bien, las neurociencias tienen límites, no pueden explicarlo todo. Por eso es importante un trabajo interdisciplinario con las otras ciencias y los otros campos del conocimiento.