Con precisión, cuidando detalles y con las herramientas necesarias sobre el tablero, los alumnos del último año de la especialidad Construcciones de la Escuela Industrial Domingo Faustino Sarmiento, reproducen en el papel y en maquetas las casas de cualquier barrio del Instituto Provincial de la Vivienda. Pero es no es todo. Se sienten capacitados para según necesidades planteadas en la teoría, hacerles todas las reformas que creen convenientes para refuncionalizarlas. Si bien no es una prueba piloto porque la materia Modelaje es una de las cuestiones básicas de este nivel del secundario, es la primera vez que se trabaja con planos reales de viviendas concretas, lo que permite, según la opinión de la profesora titular de la cátedra, "acercar los conocimientos de la escuela a los requerimientos sociales: un objetivo que jamás debería perder de vista la educación”, dice convencida la arquitecta Olga Mallamaci.
La propuesta docente es hacer un proceso de cambios que se traduzca en la evolución del aprendizaje. Es por eso que los alumnos, bajo la conducción de la profesora Mallamaci, cumplen con tres etapas fundamentales: primero hacen lo que se llama una maqueta volumétrica urbanística en escala 1:100 con la que muestran cada vivienda de un barrio con su ubicación en la cuadra; el segundo paso es la maqueta individual de la casa a modificar en escala 1:20 y por último, una maqueta de detalles con los cambios propuestos en escala 1:10 ó 1:5. Utilizan para ello, maderas, cartones, tornos, máquinas lijadora, escuadras, metro de carpintero. Y en complemento con otra materia, también de la especialidad, hacen una maqueta digital.
"Los alumnos tendrán a fin de año su flamante título de secundario de técnico constructor lo que los habilita para hacer diseño, proyecto, remodelación y dirección de obras hasta el nivel de planta baja y azotea, a diferencia de un arquitecto que puede hacer edificios de mayor altura. Justamente el tomar conciencia de que pronto podrán buscar una salida laboral es lo que me incentivó a ayudarlos en este camino. Por eso, planteo desde la materia hacer un proyecto concreto y palpable que podría servirle al Instituto Provincial de la Vivienda si algún día le interesa incorporar algunos cambios a sus inmuebles o a cualquier habitante con necesidades reales. Mi idea es que la materia sea de utilidad y que los conocimientos no queden en la escuela, sino que les sirva para la vida, para acceder a un trabajo”, dice convencida la profesora que no limita sus clases al maqueteado de viviendas sino que en otras oportunidades los alumnos han llevado al papel diseños de boliches, terminales de ómnibus y plazas solo por dar algunos ejemplos.
En sus clases de los viernes, los 30 alumnos -que hacen buena parte del trabajo en el taller que tiene la Escuela Industrial- evalúan la ubicación de la casa, cómo está orientada respecto de factores climáticos como el sol y el viento, consultan sobre los materiales más convenientes, consideran tamaños de puertas y ventanas y hasta la opción de incluir pérgolas, techos y , entre otros aspectos.
"Partimos de cualquier vivienda básica del IPV. Casas que son cuadradas, de pequeñas dimensiones y con pocas habitaciones. La base son los planos aprobados fehacientemente por el IPV, a los que les buscamos diferentes opciones de transformaciones cambios hipotéticos requerimientos como el crecimiento del número de miembros de las familias que habitan esos inmuebles, cuestiones estéticas como terminaciones y por supuesto funcionales como ampliaciones con el agregado de un comedor, baño o más dormitorios y hasta garages o un quincho techado o por ejemplo otorgarle a la vivienda soluciones para sus problemas como mitigar el calor o el viento por medio de un techo o una medianera según las características de ubicación en el barrio”, detalla la docente que considera positivo su aporte por la cantidad de barrios nuevos que se han entregado en los últimos tiempos, lo que asegura una posible ocupación a sus alumnos.
"Hay muchos barrios nuevos y la gente lo primero que quiere hacer es remodelaciones, cerramientos y funcionalizar estos módulos básicos. Los chicos tienen todas las herramientas para responder profesionalmente a cualquiera de esos requerimientos”, asegura.

