Por primera vez una mina de carbón formará parte de un circuito turístico en San Juan. Se trata de Los Rastros, antigua mina de carbón ubicada en las inmediaciones de Ischigualasto que tiene que ver con los inicios mismos de este yacimiento de restos paleontológicos.

Situado casi en el límite con La Rioja, el lugar formará parte del nuevo recorrido turístico que a partir del año próximo estará disponible en este reconocido parque. Tal como lo publicara DIARIO DE CUYO en marzo pasado, Ischigualasto pasará de uno a cuatro recorridos turísticos, siendo uno de ellos precisamente Los Rastros.

Ligado a la próxima inauguración del Centro de Interpretación Paleontológico (se prevé que sea a fin de año y posterior a la llamada a licitación para finalizar su construcción), esta mina de carbón integrará un circuito de trekking que tendrá dos horas aproximadas de duración y tendrá esee centro como punto de partida. Se estima que los grupos de turistas no serán muy numerosos y en todos los casos estarán acompañados por un guía del parque.

Oscar Alcober, director del Museo de Ciencias Naturales de la UNSJ y asesor científico de Ischigualasto, explicó que para este circuito de trekking se reutilizará una serie de viejos caminos mineros. “Son senderos mineros utilizados para bajar la Quebrada de Los Rastros, una especie de zig-zag que va desde el filo de esta quebrada hasta el fondo. Es un recorrido paralelo a la Quebrada de La Peña que es por donde pasará la ruta 150”, detalló Alcober.

Pero, ¿qué encontrará el turista una vez que llegue al lugar? De acuerdo a Alcober, aún se mantienen viejas construcciones de la época en las que se realizó la explotación de carbón. “Son vestigios de las casas de los mineros que trabajaron hace años, con dinteles y molduras realizadas con piedras del lugar”, especificó el paleontólogo.

Juvenal Zambrano, un jovial y experto geólogo de 81 años que trabajó para Shell en la zona de Los Rastros entre los años ‘60 y ‘70, dio detalles técnicos más específicos: “Quedaron algunas excavaciones, una galería de unos cinco metros de avance. En esta mina se encuentran cinco mantos carbonosos, de los cuales el más importante es el inferior con unos 50 centímetros de espesor que es en el que se excavó la galería”.

Según Zambrano, quien también fuera profesor en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UNSJ, el carbón extraído fue de pobre calidad, con un 40 a 50 por ciento de contenido de cenizas y 27 a 34 por ciento de carbono fijo; todos, resultados de baja rentabilidad económica que llevaron al abandono de su explotación.

La mina de Los Rastros, así como la mayor parte de las manifestaciones carbonosas de San Juan, se conoce desde la segunda mitad del XIX o principios del XX. Su particularidad es que la exploración geológica de esta mina dio lugar a los descubrimientos paleontológicos que hicieron nacer Ischigualasto.

En 1870 y como Presidente de la Nación, Domingo Faustino Sarmiento logró sancionar la ley 448 titulada “Premio al descubridor de una mina de carbón de piedra”. A través de ella se ofrecía 25.000 pesos fuertes para ayudar a la explotación comercial de tal mina, con el fin de contribuir al progreso de los ferrocarriles en el país.

Stelzner, un geólogo dedicado a la estratigrafía (buscaba y describía lugares con rocas sedimentarias), realizó una travesía que unió Patquía con Jáchal que sirvió para que un tiempo después, se describiera los mantos carboníferos pertenecientes a la formación Los Rastros.

En 1911, Bodenbender hizo referencia a la zona destacando la dureza del trabajo en el lugar. Una década más tarde, comenzó la explotación de carbón. Este era transportado a Jáchal y representó un gran desafío para la manutención del ganado mular que se utilizó para el transporte.

Fue en 1927 cuando se produjo el hito que marcó la historia de Ischigualasto. El geólogo Ricardo Rigal descubrió huellas fósiles de un animal cuadrúpedo en niveles de arenas cementadas que se intercalaban con los mantos explotados con carbón. “Fue un ancestro de los cocodrilos que caminaba sobre sus cuatro patas y en honor a su descubridor se dio a estas huellas el nombre de Rigalites Ischigualastensis”, explicó Oscar Alcober. De ahí la denominación de Los Rastros para estos estratos, puesto que rastros significan huellas.

Durante la II Guerra Mundial, en los años ‘40, el carbón de piedra volvió a adquirir relevancia y la Nación envió al valle a un equipo de geólogos para examinar la ya abandonada mina de Los Rastros.

El geólogo Joaquín Frenguelli reinició los estudios estratigráficos y allí realizó el primer hallazgo de restos de vertebrados en 1942.

Dos años después, el geólogo Heim, de Yacimientos Carboníferos Fiscales (YCF), fue enviado a evaluar las posibilidades mineras en la zona y a su regreso expresó la magnitud de la riqueza fosilífera de la región. El resto fue una constante de expediciones científicas que posicionaron a Ischigualasto en la escena mundial como “el paraíso de los paleontólogos”, el lugar que fue descubierto gracias a una mina de carbón.