Argentina es el país con más consumo de gaseosa en el mundo, alrededor de 100 litros por año, por lo cual es de vital importancia reorientar el consumo de estas bebidas hacia líquidos más saludables. Pero hoy las empresas productoras de estas bebidas tienen más que nada esencias y endulzantes artificiales. Hoy se usa el jarabe de maíz de alta fructosa, un producto no natural y bastante cuestionado por especialistas en salud.

Por una cuestión de salud de la población es importante imponer el uso de endulzantes naturales como jugos de frutas y de la cual varias regiones del país producen, con lo cual además se logra una mejora para las economías regionales.

Hay un proyecto de ley que está en tratamiento en la Cámara de Diputados de la Nación y que fue presentada en el 2013 por los legisladores Luis Basterra de Formosa, Guillermo Carmona de Mendoza, Omar Félix de San Rafael, Rubén Uñac y Daniel Tomas de San Juan.

El proyecto, en una primera etapa, apuntaba a fortalecer el deprimido mercado del mosto, alentando su uso como endulzante natural de bebidas analcohólicas en el país, una idea que produjo inicialmente resistencia desde el sector azucarero. El proyecto de ley propone elevar a un 28% los impuestos internos a las bebidas analcohólicas que hoy tienen un gravamen de entre el 4 y el 8%, pero establecer un descuento del 90% en el gravamen para los productos como bebidas analcohólicas elaboradas con un 10% como mínimo de jugos o zumos de frutas, que se reducirá al 5% cuando se trate de limón, provenientes del mismo género botánico del sabor del producto; los jarabes para refrescos y los productos para la preparación de bebidas analcohólicas, elaborados con un 20% como mínimo de jugos o zumos de frutas, sus equivalentes en jugos concentrados o adicionados en forma de polvo o cristales incluso aquellos que se expendan para consumo doméstico o en locales públicos; las aguas minerales, mineralizadas o saborizadas, gasificadas o no. Se excluyen del gravamen los jarabes, jugos puros vegetales, bebidas analcohólicas a base de leche, bebidas no gasificadas a base de hierbas, jugos puros de frutas y sus concentrados.

Este proyecto sufrió una modificación entre el 2013 y 2014 y la propuesta del sector de la vitivinicultura nacional es reducir al 18% para las bebidas analcoholicas, gasificadas o no, edulcoradas en un rango entre el 5% y el 9%, con jugos o zumos de frutas concentrados y con un mínimo de 75% con caña de azúcar, cuando provengan de distinto genero botánico del sabor cuya base se vende el producto o que el mismo no pueda asociarse a un género botánico.

Esto sin dudas genera un nuevo mercado para el mosto o jugo de uva concentrado, no deja de lado de ninguna manera el azúcar de caña, pero además el proyecto también se refiere a los jugos de todas las frutas que se producen en el país y que puedan ser usados como endulzantes.

Este proyecto, posible ley, no obliga a nadie, sino que puede dar ventaja interesante a los que incluyan los jugos de fruta. Hoy son pocas las que usan más del 5 por ciento, algunas llegan al 10 por ciento y hoy ya tienen beneficios, pagan 4% en vez de 8% y las que usan más del 20% no pagan nada.La oposición del sector azúcarero a este proyecto ha sido por un tema de desconocimiento. No existe la idea de sacar de mercado a la caña de azúcar, sino fortalecerlo, porque para acceder a la reducción de alícuota hay que cumplir con un mínimo de porcentaje de edulcoración con azúcar de caña, y un mínimo de los mostos de uva o de manzana.

Opinión de la Coviar

El esquema que impulsa la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) promueve el uso tanto del mosto como del azúcar.

Para conocer más detalles, Suplemento Verde entrevistó a la presidente de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), ingeniera Hilda Wilhelm de Vaieretti, quien expresó que +el objetivo es promover y proteger las economías regionales promoviendo el uso de jugos naturales de fruta en bebidas analcohólicas+.

Dijo la dirigente que +en el caso de la industria vitivínicola, el uso del jugo concentrado de uva en forma conjunta con el azúcar de caña originarían beneficios impositivos; generando un mercado de unas 50 mil toneladas para el mosto. La incorporación de componentes naturales y saludables a las bebidas analcohólicas, es también un aspecto fundamental de este Proyecto.

Desde un concepto de equidad territorial, se organiza este Proyecto de Ley que contempla y complementa las distintas visiones y necesidades para que todas las regiones puedan desarrollarse armónicamente.

Un poco de historia

En el año 1979, se promulga una ley que grava con impuesto interno a las bebidas gasificadas y refrescos, considerando -ya en aquella fecha- exenciones y beneficios para promover el uso de jugos naturales. En modificaciones de años posteriores -1996 y 1999- se siguieron considerando básicamente las mismas excepciones.

+El proyecto presentado en 2013 y su ampliación de 2014, no cambia-en líneas generales- el espíritu de la Ley en el sentido de favorecer el uso de estos jugos, sino que lo plantea desde una perspectiva complementaria de las economías regionales involucradas y en el afán de proteger al productor y al consumidor+ añadió la presidente de Coviar.

En su rol de identificar y/o construir nuevas oportunidades, que permitan mejorar algunos aspectos del negocio vitivinícola como así también anticiparse a situaciones que puedan ser previsibles; la Corporación Vitivinícola Argentina viene trabajando en la promulgación de la Ley de Uso de Jugos Naturales. Para ello ha puesto sus equipos técnicos a disposición de los legisladores y las respectivas Comisiones que deben analizar y resolver sobre estos temas.

Edulcoración: ¿natural o sintética?

El eje de la discusión pasa por la edulcoración que puede ser natural o sintética. Para esto se usa azúcar que se encuentra en el jarabe de maíz, caña o frutas. En este punto es donde las provincias azucareras y vitivinícolas se ven enfrentadas. Y se cruza con la polémica sobre la incidencia en el organismo de la ingesta de altos contenidos de azúcar dado su repercusión en enfermedades como la diabetes.

Desde la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas (Aadynd), su vicepresidenta Romina Sayar, aclaró que +no hay diferencia en las calorías dado que todas aportan lo mismo sobre cómo aumenta la glucemia una vez que ingresa al cuerpo+.

Pero sí lo hay en el metabolismo. Y esto tiene que ver con la concentración de fructuosa. En este punto, el jarabe de maíz lleva una desventaja. Según la mezcla que tenga, se pueden encontrar en porcentajes de 40, 50 y hasta un 100%, contra el jugo de manzana o mosto que tiene un 65% o de naranja de 40-45%. En el caso del azúcar de caña es del 50%.

El tema pasa porque se ha descubierto que en el metabolismo posterior, la fructuosa tiende a aumentar los depósitos grasos. Acá es donde el jarabe de maíz lleva otra contra. Debido a su alta concentración de fructosa, su ingesta +lleva a la obesidad y luego a la resistencia a la insulina. Es decir que no funciones bien y eso no es bueno para los diabéticos+, dijo Sayer. Sin embargo hay biblioteca dividida en esta cuestión. Un hecho no menor es que el jarabe de maíz se ha difundido por todo tipo de alimentos (cereales, jugos, helados) y esto sería sólo por un tema económico.