Peeling significa en inglés, mudar, cambiar, de allí que se aplique para el procedimiento estético que consiste en intervenir la piel con uno o más agentes exfoliantes, con el objetivo de eliminar la piel dañada y regenerar el nuevo tejido. Los peelings sirven además para estimular la producción de colágeno, proteína responsable de mantener la piel firme y tersa.

También se se recomiendan para aliviar diferentes tipos de problemas: líneas de expresión, cicatrices de acné, cerrar poros abiertos, mejorar la piel con fotoenvejecimiento y erradicar manchas.

Existen distintos tipos de peeling de acuerdo con el procedimiento a utilizar, y cualquiera de ellos se aplica para los diferentes problemas que presente la piel.

Es importante saber que la piel tratada con peeling presentará enrojecimiento y descamación que suele ceder, en el transcurso de los días. Si se trata de un peeling profundo estas reacciones se pueden prolongar.

En todos los casos se debe evitar la exposición al sol durante, el tratamiento y después del mismo.

Siempre se requiere protegerse de los rayos solares con productos con filtro solar elevado (FPS 50) durante el tratamiento y luego en forma preventiva.

A su vez, estas técnicas ofrecen también diferentes grados de profundidad, de acuerdo con las necesidades de cada paciente. Ellos pueden ser:

-Mecánico: Implica la utilización de un equipo, en cuyo extremo giran, a altas revoluciones, cabezales de acero quirúrgico o de diamante. Se clasifica como microdermoabrasión y dermoabrasión.

La primera trabaja sólo en la capa córnea y la segunda atraviesa la dermis. Se recomienda, específicamente, para recuperar la lozanía y frescura que se pierde con el paso del tiempo (antiage), preparar la piel para limpiezas profundas y colaborar en el cierre de los poros dilatados.

La sesión de un peeling mecánico dura una hora y suele combinarse con el químico, según la necesidad particular de la piel.

-Químico: Este procedimiento se basa en colocar sobre la piel un producto químico capaz de "barrer" la epidermis (la capa más superficial de la piel). Se espera, una vez que la sustancia haya hecho su efecto, que se inicie un proceso de regeneración de la piel con la formación de capas más sanas y menos dañadas.

Sustancias como los alfahidroxiácidos (que incluyen el ácido glicólico, láctico, mandélico, entre otros), los betahidroxiácidos (ácidos salicílico y cítrico), el ácido tricloroacético, el ácido retinoico y el fenol, son de uso frecuente en estos tratamientos de peeling.

A su vez, existen combinaciones de estos compuestos cuya efectividad ya ha sido comprobada y al combinarse con los mecánico se potencian los resultados.

-Con láser: Se aplica, como su nombre lo indica, utilizando tecnología láser sobre la zona afectada. Se recomienda para suavizar las líneas de expresión que se forman alrededor de los labios y los ojos. También para tratar problemas de manchas y cicatrices poco profundas. Las personas de piel grasa y aquellas susceptibles a formar queloides deben evitar recurrir a este método de aplicación médica.