Daniel Elhelou y Cristian Longarini llegaron a San Juan esta semana para desarrollar su labor de coaching en una veintena con una veintena de empresarios agroindustriales que fueron seleccionados para la Escuela de Negocios del Ministerio de la Producción dictada por el Programa de Asistencia Integral para el Agregado de Valor en Agroalimentos, el Prosap local y la consultora MateriaBiz en la moderna Regional Cuyo del Senasa en desamparados.

Ambos coach pertenecen a MateriaBiz y fue Elhelou quien comenzó señalado: "en el marco de la escuela de negocios, alcanzada a lo largo de 9 meses de trabajo con un programa de talleres de trabajo y coaching para aplicar las herramientas de gestión adquiridas".

"Nosotros como coach puntualmente, estamos acompañando a los empresarios agroalimentarios en un proceso de aprendizaje muy especial, que busca hacerles entender un modelo de negocios desde una mirada distinta".

"La mirada distinta se refiere a agregarle contenido académico y además el contenido del ser. Esto significa hacer algo a la medida de cada persona. No es lo mismo decirle a un empresario vos debes que tener 20 vendedores en todo el país que, sino desarrollar algo que sea a la medida de cada persona. La idea es ayudar a cada persona a explorarse y ayudarlo a tomar sus propias decisiones alineadas a su propia esencia".

En el caso del coaching, es el empresario el que finalmente decide sus propias estrategias de acción y así lo confirma Elhelou: "nosotros solo indagamos, preguntamos y tratamos de sacar a la persona de su zona de confort para que puedan ocurrírsele nuevas ideas. Estas ideas surgen del propio empresario y no de nosotros. Obviamente dentro de un marco de acción y de objetivos en el que nos ponemos previamente de acuerdo".

Consultado por la facilidad o dificultad, para un coach experimentado, de actuar en el sector agroalimentario, consignó que "se trata de un sector más complejo por el hecho de que creen que los cambios no son posibles. Una de las ideas o preconceptos es el de que la empresa muchas veces es una herencia del padre o abuelo y por ello hay que mantenerse en una misma línea y que sería ridículo plantear algo distinto y no se animan a salir. Hay que comenzar a trabajar en eso y derribar creencias, a mi juicio, limitantes del crecimiento empresarial".

En este contexto y para Longarini, "desde mi punto de vista el coaching es un proceso que ayuda a abrir puertas y ver posibilidades donde aún no se ven".

"A mi me gusta trabajar desde la perspectiva del desarrollo de capacidades y entonces desde este ángulo, en algún punto le das nuevas capacidades mediante el dictado académico de herramientas nuevas que luego pueden aplicar a su caso. Pero muchas herramientas como un martillo en manos de un carpintero es excelente, pero en manos de un demente te parte la cabeza".

"Por esto es que una capacidad nueva no es nada si el empresario no está consciente de lo que va a usar. Por esto es que no solo trabajamos en dotar conocimientos, sino también en avanzar en que estas capacidades queden instaladas en cada uno" continuó Longarini.

"Siempre digo que cuando uno recibe una respuesta, el que la generó fue otro y en cierto modo puede crearse una dependencia. O sea que la próxima vez que esta persona tenga una dificultad o problema, depende de que otra persona le de las respuestas para solucionarlos", puntualizó el coach.

"Cuando en el coaching trabajamos con preguntas, el proceso te fuerza o invita a pensar. En el pensamiento uno comienza a generar sus propias ideas y a mi juicio esto es muy potente. Por que en el propio pensamiento uno va generando respuestas a los desafíos desde la conciencia de los propios recursos, las propias limitaciones, lo cuenta y lo que no".

"Entonces la respuesta es más personalizada y además te deja capacidad instalada, por que al encontrar la propia respuesta, uno no depende de un tercero y este hecho genera confianza, genera compromiso y otro tipo de dinámica".