Algunos están convencidos de que la salida de la crisis vitivinícola está en el cambio de la matriz productiva de una materia prima como la uva por otras hortícolas o frutícolas. Pero la inmensa mayoría de los productores y técnicos del sector destaca encontrar la solución en la propia actividad, diversificando aún más los destinos de los racimos mediante el mayor valor agregado posible.
Este es, por ejemplo, uno de los objetivos de la propuesta de elaborar biocombustible en base a alcohol de uva, expuesta por la empresa Lomas del Sol SA, de la familia Paladini, esta senama al secretario de Agregado de Valor del Ministerio de Agroindustria de la Nación, Néstor Roulet, en su visita a la planta pasera de Albardón.
Suplemento Verde de DIARIO DE CUYO dialogó con este funcionario en el marco del seminario ‘Nuevas herramientas de Gestión para empresas agroalimentarias. Estrategias de Agregado de Valor’, que tuvo lugar esta semana en el Hotel Sheraton de Buenos Aires, ante un auditorio de más de 400 empresarios pymes de todo el país, donde afirmó ‘la vocación de la nueva gestión por potenciar la producción de los biocombustibles en una era en donde ya está claro que su producción no compite con la de alimentos sino que se da en un esquema del ‘todos ganan’ y agregó: ‘El Estado quiere apoyar al emprendedor de agroalimentos porque tenemos que transformar la Argentina. La intención es que nuestras empresas tengan un modelo de negocio que trascienda lo meramente productivo’.
La propuesta
Por su parte el empresario Francisco Paladini, puntualizó: ‘Hemos elaborado un proyecto de inversión gracias a un equipo de profesionales que nos permite una diversificación en el uso de la uva, mejorando el flujo de fondos del productor’.
‘Dado que el producto alcomosto no está alcanzado por las normas de vinos de INV el productor puede atrasar su cosecha, fuera de fecha límite, bajando costo de mano de cosecha y acarreo. El precio y el volumen del producto final están asegurados y por ende pueden hacerse contratos plurianuales, con un precio regulado y transparente’, expicó el empresario agregando, ‘alternativamente se puede diversificar la producción incorporando cultivos no tradicionales en la Región -como remolacha o sorgo-, técnicamente factibles y con mercado asegurado a través de la elaboración de bioetanol’.
Conforme al proyecto presentado por Paladini, el mercado está claro, por que ‘la Ley 26.093, en el capítulo I establece lo que constituye el nudo de la legislación: la obligatoriedad de mezclar el 5 % de biodiesel en todo combustible líquido caracterizado como gasoil (art. 7)’, agregando luego ‘y el 5 % de alcohol anhidro -hoy se usa el 10% y se ha llevado el 12%- en todo combustible líquido caracterizado como nafta -art. 8- que se comercialicen en el país, se hace la salvedad que para el 2019 se aspira a llevar la mezcla al 27%’.
En un profundo análisis de los números de la actividad, el proyecto determina que: ‘Destinar las uvas a bioetanol mejora las condiciones de venta de los pequeños productores y las posibilidades de planificación a largo plazo por la certidumbre del mercado del etanol. El cupo solicitado permitiría absorber 1.200.000 ó 2.400.000 quintales de uva de la región Mendoza y San Juan. Esto constituye el 40 % u 80 % -según sea el cupo signado- de la producción total de uvas de bajo valor enológico generada por los pequeños productores, que alcanza aproximadamente los 3.000.000 de quintales, permitiéndoles diversificar los destinos de la uva y contar con una base de precio cierta y conocida en forma anticipada a la cosecha’.

