Cada 5 de mayo, los pacientes celíacos del mundo entero tienen un motivo para celebrar. Es su día y quizás una de las pocas oportunidades en el año en que, quienes los rodean reciben información acerca de esta enfermedad que afecta a 1 de cada 150 personas. Para ellos es fundamental difundir de qué se trata esta intolerancia permanente al gluten, cuya proteína está presente en algunos cereales como el trigo, avena, cebada y centeno (TACC) y provoca en el paciente una lesión severa atrófica en las vellosidades del intestino delgado, encargado de la absorción de los nutrientes, que hace reaccionar su sistema inmunológico. ¿Por qué es fundamental? Porque cualquiera puede padecerlo, a cualquier edad y en cualquier momento de su vida.

"No hay muchas nociones acerca de las razones por las que la enfermedad que puede manifestarse al nacer o desencadenarse de adolescente o adulto por estrés o por otra enfermedad cualquiera que provoque un desencadenamiento anímico en la persona. Lo cierto es que tiene síntomas muy variados ya que la mala absorción corta la asimilación de los nutrientes como proteínas, hidratos de carbono, grasas, sales minerales y vitaminas provocando en el caso de los niños, por ejemplo, retraso en el crecimiento. Este trastorno no siempre es sintomático y afecta la salud de quien lo sufre si no se sigue de por vida una dieta estricta libre de trigo, avena, cebada y centeno”, explica Nancy Masuelli, la presidenta la Acela, la asociación que reúne a la población celíaca en San Juan.

Vivir con celiaquía no es imposible, aunque si es un poco más complicado. El tratamiento se basa justamente en la dieta, en la que los ingredientes para preparar las comidas son un poco más onerosos que otros -hay una ley que obliga a las obras sociales y prepagas a cubrir un porcentaje de los costos- y hay que ceñirse a un listado de alimentos permitidos difundidos a nivel nacional. Esto no es todo: hay que cuidar todos los detalles al cocinar para no provocar contaminación de los alimentos con por ejemplo utensillos que se hayan utilizado previamente con harinas comunes y en la provincia no hay restaurantes en donde poder ir a comer con confianza (a diferencia de Mendoza, donde en Luján de Cuyo por ordenanza se estableció que todos los locales que elaboren o vendan comidas deben incluir en sus cartas al menos una opción alimentaria apta para las necesidades nutricionales de las personas que padecen celiaquía y si no lo cumplen pueden ser multados).

Para recordar su día, desde la entidad local, proponen una serie de recetas a base de harina de arroz, fécula de mandioca y maíz combinadas con frutas y verduras, además de sabores permitidos, que resultan no sólo nutritivas, sino además ricas y tentadoras.