Aunque la Patagonia argentina es sinónimo de paisaje nevado y frío, nadie puede negar que es una opción nada despreciable justamente cuando el clima está en las antípodas de las temperaturas bajo cero. Es que la zona se transforma en un verdadero vergel, rodeado de lagos transparentes, perfumados bosques con flores y ejemplares únicos e inquietantes glaciares casi como por arte de magia de la mano del calorcito.
Sin lugar a dudas, los operadores turísticos locales coinciden que vale la pena visitar la Patagonia en temporada de verano ya que las temperaturas son suaves y los días más largos, lo que permite que se disfrute más del lugar y que se amplíe la oferta de actividades por hacer.
"Cada vez más gente elige viajar a la Patagonia, recorriendo Bariloche o el Calafate, atraídos por el paisaje y por las posibilidades que da el hacer turismo aventura. En esta zonas hay muchas propuestas para hacer trekking, kayak, navegación, entre otros deportes ideales para practicar en verano. Es un viaje super recomendable tanto para gente joven como para familias con niños e inclusive para personas mayores. Hay atractivos para todos”, recomienda Fernanda de Oro de la agencia de viajes y turismo Los Morrillos que tiene un paquete especialmente diseñado para esta zona.
Ciudades maravillosas
*Bariloche. Situada a orillas del Nahuel Huapi, junto a la Cordillera de los Andes -en la provincia de Río Negro- tiene mucho para ofrecer al turista en verano, desde las típicas excursiones (Circuito Chico, Cerro Otto, Colonia Suiza, Cerro Campanario e Isla Victoria) hasta un sin fin de propuestas y actividades alternativas que incluyen el deporte aventura, la pesca y la diversión nocturna, hasta una variedad inimaginable de opciones para los interesados en hacer circuitos gastronómicos. Por algo es que recibe unos 100.000 turistas por año y está catalogado como el destino más visitado de la Patagonia.
Son impactantes sus reservas naturales, que incluyen lagos, bosques y montañas. No hay que olvidar que Bariloche se encuentra en el área de transición entre la estepa patagónica y la selva valdiviana, por lo tanto es rica en variedad de especies autóctonas, como los alerces, los coihués, los cipreses, arrayanes, araucuarias, entre otros. Esto es uno de los aspectos que más fascina al turista.
Entre los circuitos obligados está la visita al cerro Tronador, cuya cumbre es un hito fronterizo entre Argentina y Chile, pasando por el lago Mascardi por el cual pueden realizarse paseos lacustres y el glaciar ventisquero Negro en su base. Otro recorrido que además, permite cruzar la frontera hasta Chile es el llamado "Cruce de Lagos”, que se inicia en Puerto Pañuelo, uno de los lugares desde donde salen catamaranes que recorren el lago Nahuel Huapi.
El cruce de los lagos alterna recorridos por agua y por tierra: se viaja hasta Puerto Blest, un sitio maravilloso ubicado en pleno parque nacional, donde se puede pernoctar en hosterías, lejos de todo. Luego, se puede continuar el viaje hasta Puerto Alegre y navegar por el lago Frías, encajonado entre montañas cubiertas de un increíble color verde.
Aunque el agua de los ríos y lagos es fría en toda época debido al deshielo, durante los meses de verano incluso en marzo mucha gente acude a las playas soleadas del Nahuel Huapi como: Bonita, Serena y los lagos Moreno y Gutiérrez, e incluso se puede disfrutar de un chapuzón. En estos lagos y ríos de la región se practican actividades náuticas, incluyendo velerismo, canotaje y rafting de ríos de montaña. Además posee varios circuitos de excursiones equinas, como Piedras Blancas.
En este lugar además de las excursiones, se puede hacer trekking sobre el mismo glaciar, navegar por los canales del lago Argentino, visitar la Bahía Onelli y los inmensos glaciares Upsala, Spegazzini, Onelli, y Seco, entre otros. Además hay estancias con propuestas para pasar todo el día, hacer travesías en 4×4 a los cerros Frías y Huyliche, cabalgatas, excursiones a la reserva ecológica Laguna Nimez y caminatas en el lago Roca.
Allí está el "Glacio Bar”, único en el mundo por estar hecho con hielo de glaciar, se encuentra en el subsuelo de Glaciarium Museo del Hielo Patagónico. Son 80m2 con una temperatura ambiente de -10º. Absolutamente todo en este bar está fabricado de hielo, las paredes e inclusive el mobiliario: los vasos, la barra y los sillones fueron elaborados con hielo del glaciar. Y eso obviamente, un lugar imperdible para quien llevarse un buen recuerdo de la Patagonia.
Este no es el único atractivo de este punto geográfico de Chubut. También se destacan el Museo Paleontológico Egidio Feruglio (donde se conservan restos del patrimonio paleontológico de la Patagonia), el Museo Municipal de Bellas Artes, la Base Aeronaval Almirante Zar, el Observatorio Astronómico y Planetario, el Salón San David, la Capilla Moriah y centro comercial Portal Trelew. Como paisajes, Trelew sirve de "puente” para llegar a la Península Valdés, Punta Tombo, Gaiman, dique Florentino Ameghino.
Es un importante centro comercial e industrial y constituye el polo textil lanero más importante del país. Allí se industrializa y comercializa el 90% de la lana argentina. La producción sale por Puerto Madryn y Puerto Deseado, principalmente hacia el exterior.
Imperdonable resulta llegar hasta este lugar y perderse alguna de las propuestas gastronómicas que lo caracterizan. Es que la cocina patagónica ha ganado lugar y fama por la utilización de productos autóctonos de mucha calidad como el cordero patagónico, los pescados, mariscos, escabeches, salsas especiales e inclusive postres elaborados con productos regionales hasta el típico té con torta galesa.

