La semana pasada la onza arañó los 1.000 dólares, como no ocurría desde marzo del año pasado, pero cerró por debajo de los 990 dólares. Más allá de los vaivenes del metal precioso en el mercado internacional, especialistas pronostican que la tendencia se mantenga al alza, habida cuenta de que se trata de una materia prima escasa.

Así lo definió el economista local Roberto Quesada, contador y ex secretario de Hacienda de la provincia durante la gestión del bloquista Enrique Conti al frente del Ministerio de Economía.
“El oro es uno de los commodities internacionales que funcionan como refugio ante situaciones de incertidumbre. En los últimos tiempos ha venido subiendo constantemente, en algunos momentos con algún comportamiento errático de sube-baja-sube-baja, pero siempre con tendencia ascendente. Es probable que en las próximas jornadas supere la barrera de los 1.000 dólares”, consideró Quesada.

Sin embargo, destacó que hay algunos factores propios del mercado del oro que no afectan a otros commodities y que pueden conspirar contra las teorías de los gurúes más expertos.
“Está la incertidumbre por ciertos países que pueden salir al mercado internacional a vender oro de sus reservas para hacerse de divisas. Eso ha ocurrido en distintas oportunidades. La gran incertidumbre que se tiene siempre es Rusia, cuándo va a salir. Es un gran productor de oro y tiene mucho metal atesorado. Muchas veces ha salido a vender cuando el oro tenía buen precio internacional, y eso hizo que la onza baje”, explicó.

El oro verde

Quesada comparó al oro con la soja, a partir de sus diferencias. El denominado “oro verde” cayó en los últimos días de la semana pasada pero era de esperar que recuperase su camino ascendente porque China (se supo) aumentó un 18 por ciento de sus compras internacionales. Esto hace que la soja, como tantos otros commodities, tenga un comportamiento bastante predecible, mucho más que el oro.

“El oro siempre ha sido motivo de refugio de capitales internacionales de especuladores, que van, compran y después venden. Es de esperar que siga este comportamiento errático. Es de esperar que supere los 1.000 dólares la onza y que luego baje de ese nivel”, agregó el economista.
Sin embargo, estos movimientos ocurrirían siempre dentro de un marco no demasiado amplio. Difícilmente baje la cotización de la onza de oro por debajo de los 850 dólares, según Quesada, ya que se trata de un metal precioso y escaso a nivel mundial y esto tonifica su precio necesariamente.
“El cobre sigue la suerte de los otros commodities. Es de esperar que retome su ritmo de crecimiento, de acuerdo a la evolución de la economía internacional. Levemente hacia arriba en la medida en que la economía crezca”, advirtió Quesada, al tiempo que consideró que a partir del año próximo se notará una tendencia de “recuperación cierta”.