Los alarmantes casos de violencia que se manifiestan en las escuelas y muchas veces se extienden fuera de los locales educativos ganando la vía pública, ha llevado a la Argentina a encabezar una estadística elaborada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en 16 países latinoamericanos.

El II Estudio Regional Comparativo y Explicativo del organismo mundial, publicado el miércoles último, ubica a nuestro país al tope de la tabla en cuanto a insultos, amenazas y violencia física entre educandos, según la investigación realizada en los últimos años en 2.969 escuelas, 3.903 aulas y 91.223 estudiantes de sexto grado de la Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay. La Unesco califica de grave al "bullying" (violencia escolar), expresado en robos, insultos, maltratos, amenazas y violencia física con cifras lideradas por la Argentina, de acuerdo a los modelos multinivel utilizados: de cuatro niveles de análisis (alumno, aula, escuela y país) cuando se trabajó con datos regionales, y de tres niveles (alumno, aula y escuela) en el análisis por país.

El detallado relevamiento de la Unesco sobre violencia escolar puntualiza los casos país por país, en mayor o menor medida, pero muestras con crudeza la situación argentina y el impacto del bullying en una calidad educativa que desciende en igual medida que avanza la intolerancia y el desorden. Muchos casos se agravan por la actitud negativa de los padres, como ocurre en Jáchal que promovieron un paro por falta de calefacción, o en Marquesado, donde hasta se armó un piquete callejero para protestar por un problema similar y se atacó a un colectivo.

A este contexto de irregularidades se sumaron en los últimos días las preocupaciones de la Unión Docentes Argentinos (UDA) nacional al advertir que la violencia se expresa entre alumnos, entre alumnos y autoridades y entre alumnos y docentes, y muchas veces intervienen los padres también. Además, el gremio fue más lejos que la investigación de la Unesco, al revelar que hay un creciente consumo de droga en los jóvenes que tiene directa incidencia en el aprendizaje.

Es indudable que la escuela argentina -en particular la pública-, en sus diferentes niveles, adolece de un problema estructural de fondo que sigue avanzando porque quienes deben asumirlo, desde la responsabilidad que les compete, lo soslayan encasillándolos en casos puntuales, cuando la realidad estadística dice que es un problema generalizado.