En las diversas religiones, los olores agradables desempeñan un importante papel en los ritos y liturgias, en la meditación, en las plegarias y en la comunicación con las divinidades. El cristianismo no permanece ajeno a esta práctica pero la dota de un nuevo significado. El propio Jesús toma contacto con los perfumes más valorados desde muy pequeño. El incienso y la mirra que le ofrecen los magos venidos de Oriente, el aceite de nardo, y los óleos funerarios con que ungen su cadáver, son sólo el inicio de una relación con los aromas que florecerá en el legado religioso de Jesús durante los siglos de formación y consolidación del cristianismo.

Es de hacer notar que los nombres comunes pueden coincidir, tal como ocurre con la planta de incienso, pero que puede ser del género Plectranthus o Boswellia. La Broswellia sacra es un árbol de la familia Burseraceare, de la cual se extrae una resina gomosa que fue uno de los regalos de los Reyes Magos al niño Dios. El incienso como la mirra, son plantas, que describiremos a continuación.

Planta Incienso (Plectranthus madagascariensis)

Más conocida como incienso, pertenece a la familia de la Lamiaceae. En general al frotar sus hojas huele a incienso. Es una planta colgante, sus hojas son de color verde y blanco. Se puede ubicar en un ambiente de sombra o semi-sombra, aunque también se adapta a plena exposición del Sol. Se puede multiplicar por estacas o esquejes, que no son más que trocitos de tallo.

Al hacer incisiones en el tallo de la plantas de incienso, se obtiene una gomorresina, esta contiene goma ácida, resina y aceites esenciales.

Árbol de Incienso (Broswellia sacra)

Es un árbol que pertenece a la familia de las Burseraceae. El uso del incienso en ceremonias religiosas podría tener su origen en Egipto, donde las resinas de árboles eran usadas por los faraones para neutralizar olores desagradables, ahuyentar a los demonios y favorecer la presencia de los dioses. Fue uno de los regalos que los Magos trajeron de Oriente para ofrecer al niño Jesús. Se usa en las ceremonias litúrgicas de la Iglesia Católica y la Ortodoxa. Fue introducido en Japón en el siglo VI d.C. por monjes budistas, quienes usaban los aromas místicos en sus ritos de purificación.

Propiedades del incienso: Facilita la comunicación con lo trascendente, purifica el cuerpo y la mente, produce paz y relajación, estimula la concentración, su aroma perdura en el tiempo.

Mirra (Commiphora myrrha)

La mirra es un árbol espinoso que puede alcanzar hasta 6 metros de altura.

Pertenece a la familia Burseraceae. Este árbol, tiene una corteza gruesa, de color gris claro con ramas espinosas. Sus hojas son de bordes aserrados y crecen en grupos de tres, en el cual dos son ovaladas y pequeñas y una es más grande y alargada. Las flores son rojo amarillentas y cuelgan en grupos ramificados, los frutos son marrones ovales. La gomorresina del árbol de mirra al secarse se endurece y se torna translúcida y brillante. Cada gota contiene entre 25- 45% de resina, 3-8% de aceite esencial y 40-60% de goma.

Nardos (Polianthes tuberosa)

Conocida también como Vara de San José, estas flores hermosas y muy perfumadas pertenecen a la familia de las Amaryllidaceae (Amarilidáceas). Llegan a 1 metro de altura. De raíces en forma de tubérculos. La floración blanca o rosada es a finales del verano y principios del otoño.

El nardo es una de las bulbosas más cultivadas para aprovechar la flor cortada, por sus características y por su perfume, aunque éste es un tanto fuerte y puede resultar incluso desagradable. Es de pleno sol. Su plantación es en primavera. Pasado el peligro de las heladas y la época de bajas temperaturas, se planta. El suelo debe ser rico en materia orgánica y con una buena mezcla de arcilla y arena para obtener un buen drenaje. De riego moderado durante todo el año salvo en verano y durante la floración, que debe ser más abundante.

La espiga suele durar más de 40 días en disposición de ser cortada, y las flores se han de recoger por la mañana temprano, procurando cortarlas desde la base y sin hojas, ya que estas deben mantenerse para completar el ciclo de multiplicación de los nuevo bulbos, que por regla general se extraen de la tierra a la llegada de la estación fría. Su multiplicación es por división de los tubérculos en otoño. Después de la floración, se arrancan del terreno tanto los tubérculos grandes como los pequeños; los primeros se eliminan debido a que no darán más flores, y los segundos son puestos en lugares frescos y secos hasta la primavera siguiente; los tubérculos pequeños darán flores al tercer año, después deberán eliminarse.