Apenas habían pasado 30 años de la Fundación de San Juan cuando los frailes dominicos comenzaban su tarea evangelizadora por estos pagos. No sólo los años transcurridos confirman su presencia en la provincia, sino también muchas de las obras que realizaron en pos de la sociedad sanjuanina, como es el Colegio Santo Domingo con sus tres niveles y casi mil alumnos en la actualidad, el Convento, la Celda Histórica, y los cientos de seguidores de esta orden. A esto se suma la fuerte participación de Fray Justo Santa María de Oro en el Congreso que declaró la Independencia Nacional y su fuerte convicción para lograr un gobierno republicano.
La primera iglesia dominica estuvo cerca de la actual Plaza Juan Jufré, pero ya en 1595 fue trasladada a su actual parroquia en avenida Libertador y Entre Ríos, que fue destruida por el terremoto de 1944 y vuelta a construir con todas las normas sismorresistentes.
Precisamente uno de los proyectos actuales del Superior de la orden en San Juan, Fray Pablo Condrac, es recuperar el atrio que está bastante deteriorado y para lo cual ya tiene el compromiso de la Municipalidad de la Capital para colaborar con la mano de obra. Es que hasta la fecha, y a pesar de los siglos, no se ha puesto en valor ese sitio que fue el punto de partida de columna Cabot para iniciar el Cruce de Los Andes. Algo que, sin duda, no fue azaroso sino que estuvo fuertemente vinculado con la fe en Santo Domingo y la Virgen del Rosario.
‘Una de las propuestas para este año como modo de festejo del Jubileo y del Bicentenario de la salida de la columna Cabot que partió hacia chile desde el convento, es devolver al atrio su belleza. Tenemos guardadas las rejas originales del templo antes del terremoto y queremos colocarlas. Además la idea es realizar un muro de la memoria para que a través de diferentes espacios se pueda leer nuestra historia y nuestra colaboración a través de los frailes a la vida de San Juan. Nos proponemos que ese sea también un espacio cultural y más seguro, que pueda ser visitado por turistas y conozcan toda esta historia’, indica Fray Condrac.
La Orden Dominica no sólo fue la primera en llegar, sino que es la única que queda en San Juan desde el momento de la Fundación, otro valor que también pretende ser rescatado en la narración de la historia que tanto atañe a los sanjuaninos.
‘La orden llegó acá acompañando la corriente colonizadora, por eso nos instalamos en distintos lugares porque fuimos acompañando la presencia española en aquella época. Si uno va por la zona de Iglesia y otros lugares de San Juan uno queda asombrado de la presencia de los dominicos de Santo Domingo y de la Virgen del Rosario porque los frailes evangelizaron esa zona’, relata Condrac.
El primer paso en la provincia fue la creación del Convento en lo que luego se denominó la ‘Manzana Dominica’ -comprendida por las calles Entre Ríos, Libertador, Mendoza y Laprida-. En la actualidad son sólo dueños de la mitad de la manzana y están en plena construcción del Colegio -fundado en 1959- que actualmente cuenta con cerca de mil alumnos.
‘Esta orden siempre estuvo dedicada a la predicación del evangelio y a la educación.
Concebimos que la idea de formar a las personas los prepara para el conocimiento de la verdad. Ahora festejamos los 800 años de la aprobación pontificia de la Orden que se hizo en 1216. Este Jubileo ha permitido el desarrollo de distintas actividades durante todo el año, pero agosto será un mes especial. El 6 de agosto por la mañana se realizará una procesión desde el Colegio hasta la Catedral para manifestar el deseo de estar unidos a la Iglesia local y dar testimonio de la alegría de nuestro carisma. El 8 de agosto es el Día de Santo Domingo por lo que esa noche se celebrará la santa misa y festejo con la comunidad dominica. El resto del año habrán charlas sobre la orden, sobre Fray Justo Santa María de Oro – Primer obispo de Cuyo-, conciertos, entre otras actividades’, explica el Superior.
Así los Dominicos de la provincia se preparan para una mitad de año plena de emoción y fe, pero con el fuerte convencimiento que son las obras las que permiten perpetuarse a través del tiempo.

