Venta de cal en bolsa o a granel para la construcción es la alternativa en danza para los pequeños productores caleros en el marco del reciente acuerdo de provisión de cales sanjuaninas para Pascua Lama. De este modo los caleros chicos se preparan para abastecer el mercado interno cuando el gigante binacional esté en marcha, pues prevén la oxigenación de un espacio hasta ahora copado por las grandes y medianas empresas. En definitiva la posibilidad de insertarse en la cadena de comercialización y la oportunidad de revertir un modelo productivo histórico, basado en la “compra de cal por carbón” por parte de las empresas grandes.
Dos de las cooperativas de caleros pequeños, las únicas existentes hasta el momento, ya trabajan en el tema. Así la Cooperativa Minera de Los Berros, que consta de 55 socios entre transportistas, dueños de canteras y de hornos criollos, ya adquirió 40.000 envases para empezar a embolsar cal. La tarea comenzará en breve este mes y se concretará gracias al aporte de sus socios y a la obtención de un subsidio de 20.000 pesos que en octubre del año pasado les fuera otorgado por el Municipio de Sarmiento. “Entre los socios se juntaron 14.000 pesos, cada integrante puso algo para comprar envases para embolsar cal y salir al mercado a través de la cooperativa”, detalló Carlos Kummer, miembro de la comisión directiva de esta organización.
A su vez, la gente de Los Berros pone a punto cinco molinos con una capacidad de producción de 800 a 1.000 bolsas de cal por día cada uno. Trabajando los cinco, estiman una producción de 2.500 bolsas por día del producto. “Participar de Pascua Lama es difícil pero no lo descartamos, lo que pasa que eso sería caer en la tercerización y lo que buscamos es no estar en el circuito de los grandes empresarios. Queremos asegurar que el trabajo de los socios sea continuo y no limitado solamente a cuando las grandes empresas necesiten ampliar su stock”, agregó Kummer. Según el calero, el mercado que vislumbran es el de los corralones y casas vinculadas a la venta de materiales para la construcción. También está el anhelo de que el Gobierno Provincial pueda contemplarlos como proveedores de la obra pública.
La Cooperativa Minera Divisadero, con 12 socios en su haber entre transportistas, dueños de hornos y de canteras de caliza, dolomita y arena, desarrolla algo similar. El grupo ya consta de un molino al que falta instalarlo y según las estimaciones, piensan que a fin de año ya estarán embolsando cal. “Como pequeños productores tenemos prepararnos para el mercado que va a quedar, ya que las empresas grandes son las que podrán afrontar a Pascua Lama. Es una oportunidad para independizarse porque van a quedar sectores para vender cal en bolsa o de alguna forma a granel” señaló Carlos Estéfano Cangialosi, presidente de la cooperativa de Divisadero. Según Cangialosi hará falta capital para la instalación del molino y también de nuevas trituradoras, pero confían en que podrán sortearlo a través de la cooperativa.
El reciente convenio firmado entre el Gobierno Provincial y productores caleros asociados a la Cámara Minera de San Juan, busca asegurar la provisión de cal sanjuanina al emprendimiento minero binacional que necesitará de 211.654 toneladas de cal por año a partir de 2013. En este acuerdo, a través del cual el 50 por ciento de las cales serán provistas por 5 grandes empresas locales, se asumió el compromiso de comprar partidas de cal a los productores chicos a fin de integrarlos al negocio. Así las cosas, el desafío supone que el volumen de producción calero local se incremente de manera sustancial. De hecho y según datos de la Cámara Minera de San Juan, la provincia alcanzará este año un volumen de producción de 2 millones de toneladas de cal. A 2013 deberán lograrse 2 millones y media de toneladas, para a aumentar a 3 millones en años posteriores. La puesta en marcha de El Pachón, Los Azules y muchos otros proyectos que hacia 2020 estarán funcionando, presentan un panorama en el que el consumo de esta materia prima podrá, incluso, superar al de Pascua Lama.
Un complejo modelo productivo
“Los pequeños productores van a ser beneficiados a través de la tercerización de las grandes empresas. Tienen una capacidad de respuesta bastante buena porque de una manera inmediata pueden construir sus hornos criollos y ponerlos a funcionar en cuestión de días. Sin embargo, creo que lo mejor que pueden hacer los pequeños horneros es asociarse y tratar de comercializar ellos directamente con Barrick”, opinó al respecto Juan Luis González, de la Dirección de Fiscalización y Control Ambiental Minero de la provincia. “Las grandes empresas tienen espalda financiera y si les hace falta mas cal, en vez de comprarle a los chicos capaz que instalan nuevos hornos en seis meses, si hay un beneficio entre el costo y lo que van a vender, lo van a instalar” dijo el presidente de la cooperativa de Divisadero.
El escenario en torno a Pascua Lama si bien es auspicioso para el sector calero local, resulta igualmente complejo. En el caso de los pequeños productores, la oportunidad representa dos alternativas: Sumarse a la tendencia o arriesgarse a apostar por el mercado interno mediante cooperativas y así terminar con años de dependencia económica respecto de las grandes empresas. El modelo productivo actual implica, por parte de las grandes firmas, la compra de cal por carbón residual a los caleros pequeños. El punto es que son estas empresas las que fijan el precio y el movimiento del mercado, por tanto, los caleros pequeños dependen de cuándo y por cuánto les quieran comprar (actualmente el precio por tonelada de cal al pequeño productor es de $160 más IVA). Para expertos del sector este modelo no va a cambiar, por un lado porque muchos son empresas familiares y asociados o no, ya tienen a su empresa compradora; por otro, porque los grandes desafíos implican de una estructura financiera y organizativa con la que no todos cuentan.
