Georgina Hope Rinehart es considerada actualmente como la mujer más rica del mundo. Esta excéntrica empresaria minera australiana de 58 años de edad heredó de su padre el mayor depósito de hierro del mundo. Actualmente, con la empresa bajo su mando, duplicó prácticamente su patrimonio en los últimos años mediante la adquisición de depósitos esenciales de materias primas. La propietaria de la megacompañía Hancock Prospectin amasa una fortuna personal superior a los 29 mil millones de dólares, según la revista “Business Review Weekly”.
La posición crítica y desafiante que sostiene Gina frente a los altos impuestos mineros le ha valido de muchos halagos, y por sobre todo, muchos enemigos en los diferentes gobiernos de países donde operan sus empresas. Nunca ha concedido una entrevista no pautada y solo se expresa mediante comunicados escritos, en uno de los últimos, referidos a la promoción de puestos de trabajo en Australia dijo: “Las políticas socialistas no contribuyen a generar empleos y espantan a los inversores hacia otros destinos. Si quieren ayudar a los pobres y a las siguientes generaciones den la bienvenida a las inversiones, sino, miren a Grecia”.
Esta avasallante mujer es muy crítica con los impuestos que gravan a la actividad minera y es una gran activista escéptica por el cambio climático, incluso ha fundado un lobby: ANDEV (Australianos para el Desarrollo del Norte y Visión Económica) para luchar contra la presión impositiva de los gobiernos y los grupos ambientalistas.
La dueña de Hancock Prospecting considera que para seguir creciendo se necesitan más negocios. Y asegura que tiene “el remedio” para acabar con la lucha de clases: generar empleo y atraer inversores: “¿Por qué no preguntarse si bajar los salarios mínimos y los impuestos haría que los empresarios contratasen a más gente?”.
La impresionante riqueza de la empresaria ha ido aumentando considerablemente desde 2010 debido al auge de la actividad minera en su país natal. Además, y a modo de diversificar sus operaciones, compró acciones de Fairfax Media, un grupo mediático del que actualmente es la principal accionista.
Debido a su fuerte carácter y determinación, tiene procesos judiciales vigentes contra su madrastra (por el manejo de las empresas que dejó su padre) y también contra sus hijos, quienes quieren administrar un fideicomiso creado por el patriarca, que representa casi el 25 por ciento de Hancock Prospecting por un valor de 6.829 millones de dólares, aunque Gina cree que sus hijos no tienen todavía la capacidad para hacerse cargo.

