Es menudita y con sólo 23 años resulta imposible pensar en ella como una de las encargadas del mantenimiento eléctrico de los enormes camiones Caterpillar de Bajo de la Alumbrera, el yacimiento cuprífero de Catamarca. Por raro que parezca, Noelia Córdoba ya tiene cuatro años de experiencia en el rubro.

En 2004, Minera Alumbrera (la empresa que opera el yacimiento cuprífero) generó un programa para capacitar a chicos de la zona de influencia, en áreas como mecánica y electricidad de estos camiones y otras movilidades mineras como retroexcavadoras o palas frontales. La intención fue generar técnicos formados acorde a las necesidades de la mina, puesto que por la tecnología y la especificidad del área, no había en el lugar gente con esta formación.

Es así que un grupo de 12 chicos oriundos de escuelas de Santa María (Noelia es de la EPET Nro 2 de aquela localidad catamarqueña), Belén, Andalgalá y San José recibieron capacitación por dos años y medio, un año y medio destinado netamente a la incorporación de conocimientos técnicos y un año completo en el taller. Del grupo, cinco chicos fueron los seleccionados, una de ellas Noelia, quien se especializó en el mantenimiento eléctrico de estos megacamiones.

Fue raro para ella comenzar a trabajar en un rubro pensado, hasta hace poco, exclusivo para hombres. Pero su empeño y habilidades, le permitieron ganarse un lugar. “Al principio mis papás no estaban muy de acuerdo y no les convencía, les asustaba las dimensiones de las maquinarias y era como que yo no iba poder. Por suerte hoy están orgullosos de mí y me apoyan en todo lo que emprendo”, comentó Noelia.

Actualmente, la chica trabaja en un régimen de siete por siete, es decir, siete días pasa en la mina y otros siete en su casa. Cada vez que está en el taller trabaja durante doce horas y en turnos que pueden ser de día o de noche. Entre sus tareas se dedica al chequeo de la batería de cada camión, la que debe ser montada al vehículo con ayuda del puente. Para tener una idea: cada Caterpillar soporta un peso de 250 toneladas y por tanto, la batería de cada camión puede llegar a pesar desde 15 kilos.

Su objetivo diario es el de entregar a la mina un equipo confiable, lo que significa un examen pormenorizado de cada vehículo que entra al taller. El taller también tiene sus particularidades. En su interior puede albergar hasta ocho camiones y otros ocho pueden ser fiscalizados en el playón externo.

No son sólo las dimensiones las que llaman la atención. El taller es el único en el mundo que posee la categoría de cinco estrellas, una mención que Caterpillar otorga a aquellos que se destacan por su atención en lo que a mantenimiento de estos vehículos se refiere.

Sin dudas, fue en este taller donde Noelia encontró su pasión. Si bien en sus tiempos libres estudia administración, tiene muy claro que en el futuro le gustaría especializarse en todo lo que esté vinculado a la electrónica. “Quiero ser una experta en esto y quién sabe, quizás en algún momento me gustaría conocer las instalaciones de Caterpillar en Texas, EEUU: este sería mi sueño”, concluyó Noelia.