Se podría decir, sin temor a equivocarse, que Yanina Guzmán nunca abandonó las aulas ubicadas en Pocito. Ella es la primera egresada de Ingeniería Agronómica y la primer y única profesora de la carrera, recibida allí. Sencillamente por eso, tiene el mérito de haber pasado a la historia de la UNSJ, al menos a lo que se refiere a esta rama del conocimiento. Algo que la llena de orgullo a la profesional.
La joven, que no tiene antecedentes familiares ligados al campo -salvo la casona donde vivía su abuela, en la que abundaban los árboles frutales- optó por estudiar Agronomía siguiendo los consejos de quienes la rodeaban. Es que había terminado el secundario en el Colegio Monseñor Orzali, de Rawson, en la modalidad Economía del Polimodal y su lógica era seguir profundizando el aprendizaje en una carrera como la de Contador. O Abogacía. De hecho, se había inscripto en ambas en la universidad estatal. "Cuando la gente me preguntaba qué iba a estudiar, yo no decía nada y escuchaba. Coincidentemente la mayoría me decía: no te vayás a inscribir ni en Contador Público ni en Abogacía que son las carreras con más profesionales en San Juan y te vas a morir de hambre. Parece que tanta crítica me hizo reflexionar y empezar a mirar otros horizontes, como el de la carrera que se acababa de instaurar. Fui, averigüé pero hacía un mes que había empezado el cursillo de ingreso para Agronomía. Sin desanimarme pregunté si todavía había una posibilidad. Me dijeron que me esperaban hasta el viernes para que trajera todos los papeles, cosa que era bastante complicada para mí porque un día antes me iba de viaje de estudios. Por suerte un amigo pudo hacer los trámites por mí”, recuerda aquellos días cruciales en su futuro.
Ni bien volvió de Carlos Paz, Yanina se sumó a las clases, pidió apoyo para recuperar el mes atrasado y estudió de la noche a la mañana para entender los contenidos de Biología, Química, Física, Matemática y Lectura Comprensiva que le exigían para considerarla una alumna más. Y lo logró, así como al cabo del tiempo exacto de cursado, logró también recibirse de Ingeniera Agrónoma.
"Nunca me arrepentí. A medida que iba descubriendo las materias me iba enamorando, cada día más, de la carrera. Fue un gran descubrimiento para mí”, se confiesa la profesional que en toda la carrera tan solo rindió mal 2 materias: una en primer año y otra en tercero, cuando los nervios la traicionaron. Finalmente en el mes de noviembre del 2010, consiguió su título, con el aval de un 8,20 de promedio.
"Yo soy muy creyente y siempre me dije, cada vez que leía la Biblia y encontraba parábolas relacionadas con los cultivos, que Dios había querido que yo conociera de cerca este mundo porque definitivamente era lo mío. Para mí, la tierra y sus frutos son una devoción porque me encanta y disfruto lo que hago. Y tanto creo en lo que hago que una semana antes de recibirme, me llamaron para ofrecerme trabajo en una finca en la que al día de hoy sigo aprendiendo cosas”, cuenta la chica que rindió su última materia un viernes y un sábado al mediodía ya se había incorporado formalmente a la Finca Cerro Blanco, perteneciente al emprendimiento Olivares de Cuyo, donde producen uva de mesa y frutales de carozo para exportación. Actualmente es la ingeniera encargada del control de tareas y de la calidad de los productos.
Definitivamente ésa el año de sus oportunidades ya que en paralelo, la convocaron del departamento de Ingeniería Agronómica para ofrecerle ser parte de la cátedra de Fruticultura.
"Ese siguió siendo un año de aprendizaje porque todo lo que veía en la finca lo volcaba con mis alumnos y viceversa. Para mí lo más emocionante fue darme cuenta en el trabajo privado que puedo tomar decisiones y por otro lado, en la carrera que yo podía ser parte de los docentes que aportan su granito de arena para que este trabajo crezca”, dice la hoy jefa de trabajos prácticos del 5¦ año de la misma casa donde aprendió todo.
Además de sus dos trabajos, Yanina Guzmán, está haciendo un post grado en Logística y Calidad de Alimentos en la Universidad de Tres de Febrero. "Esta es una profesión en la que nunca se deja de estudiar e investigar. Siempre hay algo nuevo por aprender”, asegura con el convencimiento de seguir creciendo en su vocación.

