"Cuando en la inauguración de una mina se corta una cinta, el sentimiento es ambiguo. Estamos contentos por la tarea terminada, pero también nos hace concientes de que se acabó el plato fuerte, que finalizó la construcción y por eso debemos pensar un poco en más allá”. La metáfora de Juan José Igualada, el titular de la CASEMI en San Juan, no puede ilustrar mejor la dinámica de un proveedor minero local, hoy con una vasta experiencia a cuestas y que por tanto, ya no solo piensa en la etapa constructiva de una mina, sino también en la producción.

El inminente reflote de El Pachón por parte de Glencore genera estas expectativas y más, fundamentalmente porque ya sin su carácter binacional anterior, se espera que el derrame económico se concentre en prestaciones y servicios sanjuaninos. Según el Ministerio de Minería de San Juan, Glencore oficializó su voluntad de invertir 3.000 millones de dólares en la etapa de construcción cuyas obras iniciales se prevén para el segundo semestre del año próximo, mientras que en 2018 se estima inicie su producción.

En este marco, los proveedores locales saben de antemano que el desafío será poder insertarse en las diferentes etapas para mantenerse activos en el mercado. Ergo, saben también que todo dependerá del volumen de negocios que se genere, el que en definitiva determinará y justificará las inversiones del sector. “Tenemos que abrir el camino al abastecimiento de la producción, en la etapa productiva se necesita de la fabricación de explosivos, de fundiciones para bolas de molino o placas de desgaste y todos aquellos aspectos vinculados a la metalúrgica que se traen desde Mendoza o Buenos Aires. Un horno de fraguado para grandes piezas sería uno de los aportes, pero claro, todo depende de que la inversión se justifique”, agregó Jaime Bergé, presidente de la Cámara Minera de San Juan. “Una fábrica de preensamblados para la construcción de estructuras sería otro”, sumó Igualada.

La construcción de una mina es para un proveedor minero la etapa más importante: En ella la empresa minera hace la mayor inversión de dinero en corto plazo y por tanto es la posibilidad de contratos y fuentes laborales. Ya con la producción en marcha, esta masa de inversión se reduce, por lo cual los prestadores de servicios deben pensar en insertarse en aquellos espacios que hacen al mantenimiento y funcionamiento de una mina en plena operación.

La inminencia de El Pachón se da en un nuevo escenario ligado a la necesidad de apertura de nuevas minas y la experiencia recolectada en años previos a partir de la intervención de los prestadores locales en la construcción de Veladero (la gente de la Casemi participó en la construcción del camino por ejemplo), Gualcamayo, Casposo y Lama.