Camperas puffer, chalecos reversibles, vestidos con tu-tú, camisas hawaianas, camisetas de la selección argentina. Esta vez no es el listado de ropa que una cualquiera podría separar de su placard para armar una valija de viaje (que por cierto podría ser, sin lugar a dudas). Es, el más versátil de los vestuarios que María Eugenia Lescano les propone a los dueños de mascotas para poder abrigarlos en estos días de frío.

La sanjuanina que tiene colgado y con mucho orgullo su certificado de diseñadora de indumentaria del Instituto Cervantes dedica buena parte de su tiempo y sus recursos a crear ropa para mascotas. Las hace a medida y con diferentes telas y accesorios. Y para sorpresa de muchos, tiene muchísimos clientes que llegan a comprarle más de una prenda para tener su colección de temporada.

Reconoce que en gran medida el éxito de su emprendimiento está ligado -más allá de la originalidad y la calidad de lo que hace- a que las mascotas están cada vez más "humanizadas, entonces se las trata como a los pares, con mucho amor y cuidado, se las hace dormir con uno, están abrigadas, tienen camitas acolchadas, mucha gente no las deja solas en sus casas y ahora van vestidas también". 

De hecho, lo que ella vive no escapa mucho de esa realidad: obviamente sus primeros modelos fueron sus propios animales. Ella con simpatía confiesa que le dice a sus hijos que su casa está a punto de ser un zoológico. Es que a esta altura de las circunstancias, la familia ya tiene dos perras (la gran danesa Maia y una mini toy llamada Flopy), una coneja y un ajolote, una rara especie anfibia, pariente cercana de la salamandra que conserva sus rasgos larvales que parece, según su propia descripción un "pez con patas" que crece tanto que ya han tenido que ampliar la pecera en más de una oportunidad. Si fuese por Benja, su hijo de ocho años, también habría al menos un gato y muchísimas más hormigas negras que las que actualmente alimenta y cuida en un tarro acondicionado con tierra y pasto, aunque sueña con tener un sistema más profesional para cumplir con ese objetivo. 

"En la familia somos bicheros. Nos encantan los animales y conviven con nosotros todo el tiempo. Por suerte tenemos un patio grande. De todos modos, buena parte del tiempo, las mascotas están dentro de casa, vestidas y cerquita de la estufa", describe y confiesa que el simple hecho de coserle ropa a sus perras y a la coneja fue un atractivo para terceros. De hecho, de inmediato hizo las primeras prendas y las perritas salieron muy orondas a la calle, le llegó la invitación para participar de una feria a beneficio de una fundación. El detalle era que la emprendedora no tenía más que un chaleco listo así es que en pocos días tuvo que ajustar la producción que fue furor y el puntapié inicial para su emprendimiento Mauge Tus Mascotas a la Moda.

Todos los detalles 

Así como diseña para personas (no hace arreglos pero si ropa, al igual que trajes y disfraces para celebraciones escolares), lo hace y con muchísimo gusto para las mascotas. A ella le gusta que ninguna prenda se vea parecida a otra, aunque use las mismas telas. Por eso utiliza su estampadora, recurre a apliques, dijes y todo tipo de implementos para sus modelitos para personalizarlos, los que vienen en muchos casos con velcro para facilitar la acción de poner y sacar el vestido al animal, pero en otros no son necesarios porque las telas son muy flexibles. Aunque tiene moldes estandarizados -especialmente para los perros de raza- a muchos de sus clientes les hace la ropa a medida.

Tiene moldes según la raza del perro, pero en realidad ella prefiere que el dueño le tome las medidas. De hecho, les enseña a los clientes y pide lo que necesita que en todos los casos es lo mismo: el contorno del cuello, el contorno del pecho (que se toma por detrás de las patas delanteras, la parte más ancha del perro) y el largo de espalda, desde donde va un collar hasta donde nace la cola. Con esas tres medidas se puede hacer una prenda.

"Hay que tener en cuenta que a un macho hay que hacerle el traje diferente a la hembra porque se lo mojan al levantar la pata para orinar. Entonces se hacen más cortos en la parte de abajo que cubre la panza. Son detalles que yo explico", dice la emprendedora que en realidad sigue investigando si los perros y gatos necesitan abrigo extra o no a su pelaje. 

"A veces los abrigamos porque los vemos pequeños, menuditos pero en realidad los animales están preparados para las inclemencias climáticas de la naturaleza, salvo que se les corte el pelo que ahí si pasan frío. Por eso muchas de mis clientas comprar de a dos conjuntos: uno para usar y el otro para cuando lo lavan o para salir", agrega.

En su colección de otoño-invierno hay chalecos de polar, chalecos y camperas puffer inflables reversibles (el interior es de polar y el exterior es de tela tipo rompevientos) que inclusive hace matelaseados, trajecitos para las perritas que combinan polar con tul, polleritas, remeras. En el verano y aprovechando el impulso del mundial, hizo camisetas de la selección de fútbol -obviamente que la de Messi fue la más pedida- pero también camisas hawaianas de telas muy livianas. Hasta ahora lo más loco que le pidieron fue un traje de Papá Noel para un perro Salchicha. 

También cose complementos: desde collares de cuerinas, juguetes y pelotas, rascadores de gatos, moños, bandanas, gorras (en las que se sacan las orejas del animal y vienen con elásticos para sostenerlas) hasta correas para sacarlos a pasear, almohadones y hasta camitas de tela acolchada.

En general los precios de los accesorios van desde menos de los 1.000 pesos y las prendas de un animal pequeño o estándar desde los 1.500 a los 3.000 pesos.

Si bien María Eugenia sueña con tener su propio local con su marca, por ahora, vende a domicilio y a su vez, muestra los productos en el almacén de su mamá -en un rincón ha puesto un perchero con algunas prendas- en el Barrio Ferroviario (por calle Juan Jufré, cerca del Hiper Libertad). Además recibe pedidos por su Instagram (@maugetumascotaalamoda) y por Whatsapp al 264-4143499.

Un detalle no menor es que la diseñadora ingresó al Programa Mujeres+5 del Ministerio de la Producción -en el que le darán un crédito para poder adquirir una máquina de coser industrial para optimizar su tiempo y a su vez, para dejar de coser muchas terminaciones a mano, como hace ahora- y en las capacitaciones aprendió a que con un "mimito" se pude fidelizar al cliente. Por eso, cada compra, viene con un paquetito de galletitas para mascotas.

Los perros, de festejo el 21

Aunque en Argentina, el perro tiene su propio día cada 2 de junio, el mundo entero reconoce y dedica el 21 de julio, para visibilizar la problemática del abandono. Desde el 2004, cada 21 de este mes se conmemora el Día Mundial del Perro con el objetivo de homenajear a este animal. Sin embargo, este día, no es solo para festejar y celebrar su día, sino que también fue establecido con el objetivo de generar conciencia sobre la enorme cantidad de animales que son abandonados y están esperando por una familia que los quiera adoptar.

En la actualidad, existen más de 300 millones de perros en el mundo, de los cuales, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que el 70% no tienen un hogar.

Aparte el 27 de julio el calendario marca que es el Día Internacional del Perro Callejero, el 28 de mayo el Día del Perro Sin Raza; el 23 de septiembre el Día del Perro Adoptado; el 6 de diciembre el Día del Perro de Trabajo.

En Argentina el 2 de junio se recuerda a Chionino, un perro policía de la raza Pastor Alemán que en el año 1983 murió en acto de servicio mientras defendía a su compañero y tutor en un violento tiroteo. Cinco días después detuvieron a los ladrones gracias a los documentos de identidad que Chionino les extrajo antes de fallecer. Actualmente los restos de Chionino descansan en el Círculo de la Policía Federal Argentina, y los de su guía Luis Alberto Siberto, fallecido 25 años después del lamentable hecho, el 13 de diciembre de 2007, en el Cementerio de la Chacarita. En el predio de la Policía Montada hay una estatua de bronce en su memoria y la división Canes de la Policía Federal hace un homenaje En su memoria, a pedido de la periodista y escritora Cora Cané, desde 1996 los perros argentinos tienen su día.