A fin de determinar el impacto inflacionario sobre la industria alimentaria y sus consumidores, Suplemento Verde de Diario de Cuyo rescató la destacada tesis de grado del licenciado en economía Pablo Tillán, recientemente egresado de la UCCuyo:

"A nivel mundial, el consumo de alimentos, así como otras cuestiones relacionadas con la problemática del hambre están enmarcadas bajo las dimensiones que abarca el concepto de Seguridad Alimentaria. La seguridad alimentaria, tal como indica FAO, existe cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico y económico a suficientes a alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos a fin de llevar una vida activa y sana.

En Argentina, entre 2003 y 2012 la evolución del indicador de inseguridad alimentaria que refleja la capacidad de acceso a los alimentos por los hogares argentinos puede ser analizado en dos etapas. La primera enmarcada entre los años 2003-2006 donde el indicador experimentó una reducción de 15 puntos porcentuales en los niveles de inseguridad alimentaria pasando de un 30% en 2004 a un 15,8 % en 2006. Esta importante evolución fue consecuencia del buen desenvolvimiento de factores determinantes de la capacidad de consumo de los alimentos como la inflación, los ingresos, la reducción de los niveles de pobreza, indigencia y desocupación. Sin embargo entre 2006 y 2012 el indicador solamente bajó 4 puntos porcentuales indicando que en 2012 un 12% de los hogares argentinos habían sufrido hambre o tuvieron que disminuir su consumo de alimentos por cuestiones económicas.

Esta disminución en la tasa de reducción de la inseguridad alimentaria podría deberse a que en los 6 últimos años, se pusieron en marcha factores de deterioro interno, que en algunos casos fueron profundizados por la crisis financiera mundial de 2008, y que afectaron negativamente los determinantes del acceso a los alimentos.

Uno de los factores que mayor incidencia tiene en la capacidad de consumo de alimentos es la inflación. En los últimos años el déficit público, la creciente emisión monetaria y una devaluación a un ritmo menor que el aumento de precios generaron presiones inflacionarias que deterioraron la capacidad de compra de los hogares. Sumado a esto, el desdoblamiento del índice de inflación y del tipo de cambio, ocasionaron un aumento considerable en las expectativas inflacionarias que desencadenó un espiral precio-salario por parte del sector privado que aumentó más la presión inflacionaria y profundizó el deterioro del poder adquisitivo de los ingresos.

Es importante destacar que el gobierno nacional ha implementado políticas, tales como el Plan Nacional de Seguridad Alimentaria y la Asignación Universal por Hijo, que tienen como objetivo mejorar el acceso a los alimentos (PNSA) y generar ingresos extras a los sectores vulnerables para garantizar el consumo de alimentos (AUH). Sin embargo, en muchos casos la inflación, entre otros factores, ha deteriorado tanto la capacidad de compra de los ingresos que, a pesar de que el hogar percibía ingresos de políticas de transferencias, el hogar tuvo que reducir su consumo de alimentos.

Por lo tanto, aunque durante el periodo enmarcado entre 2003 y 2012, el porcentaje de hogares que disminuyó el consumo de alimentos se redujo considerablemente respecto de los porcentajes heredados de la crisis de 2002, el deterioro de los factores macroeconómicos que afectan el acceso a los alimentos ha estancado la tasa de disminución de la inseguridad alimentaria en nuestro país".