Carlos Tewel, psicólogo sanjuanino radicado en Buenos Aires, especialista en tratamientos de chicos con problemas de subjetividad -más conocido como autismo-, volvió a la provincia para dictar una conferencia el pasado 29 de julio en Casa España. Organizado por la Asociación de clínicas, sanatorios y hospitales privados de San Juan, y auspiciado por la Universidad Católica de Cuyo, disertó sobre "Una posición ética en el tratamiento con niños que padecen autismo".

En una entrevista previa profundizó acerca de las raíces de este trastorno, pero sobre todo de la detección precoz de este problema emocional que afecta cada vez a más personas.

-¿Cuándo decidiste especializarte en autismo?

Me recibí de psicólogo en Buenos Aires a los 22 años y tuve la suerte de empezar de inmediato a trabajar en el hospital que ahora se llama Evita, en Lanús. Fue el primero con servicio de Psiquiatría fundado por Mauricio Goldenberg en 1959, por ahí pasaron popes del psicoanálisis que desarrollaron las teorías que están en auge como terapia familiar, grupal, todo lo vinculado con niñez y adolescencia. Ahí trabajé 20 años, siempre con chicos, pero en un momento comenzaron a llegar pequeños que los denominábamos atípicos con problemas más graves, como por ejemplo con serias dificultades en el lenguaje, no podían estar en escuelas comunes, entre otros. Esta situación nos llevó a darnos cuenta que necesitaban otro tipo de atención, no alcanzaba con tratarlos a ellos sino que había que trabajar con la familia. Así comencé a especializarme como psicoanalista de familia, armé un hospital de día porque necesitaban estar más tiempo en la institución. Pero, luego decidí desarrollar este dispositivo en forma privada en Buenos Aires y en Rosario. Allí recibimos chicos que no pueden ir a la escuela y necesitan estar en un centro educativo terapéutico .

-¿Cuánto tiempo pasan allí los chicos y qué actividades tienen?

Llegan a las 9 y se van a las 4 de la tarde, es como si fuese una escuela, pero como el chico no puede aprender por sus dificultades, se diseña una estrategia de trabajo en función de lo que puede dar cada uno en particular. Hay 25 profesionales trabajando, entre psicopedagogos, terapista ocupacional, musicoterapeuta, maestros para taller de teatro y de títeres, entre otros. En cada centro hay 27 chicos, es decir que es casi un profesional por cada uno de ellos.

-Tengo entendido que no te gusta denominar autistas a los chicos con ese perfil ¿por qué?

No, no me gusta. Prefiero hablar de subjetividad ya que estos chicos no lograron construirla como cualquier otra persona. La subjetividad se construye en el vínculo con el otro. Para que alguien sea un sujeto tiene que estar articulado en los primeros momentos de su vida con la mamá o con un adulto que cumpla la función materna. Freud dice que "el bebé se constituye como sujeto humano con un otro". En estos chicos ese vínculo primario no se armó. No hubo un encuentro básico y el chico quedó por fuera de este vínculo. Esto se construye a través del juego, de hecho cuando la mamá da la teta, sin saberlo juega con su hijo, esa escena es la base de construir el sujeto.

– ¿Eso quiere decir que en ese momento la mamá ya puede advertir si el bebé no se comporta normalmente?

Exactamente. Si la mamá advierte que el bebé no la mira cuando toma la teta ya es una señal importantísima.

– ¿Qué debe hacer en ese caso?

Inmediatamente debe acudir al pediatra y decirle que pasa algo con su bebé, que no la mira, que no sonríe, porque si bien la sonrisa social aparece cerca de los seis meses antes ya tiene el gesto de estar contento. Lo importante ahí es que el médico reaccione porque, lamentablemente, hay muchos que le dicen: "ya va a conectarse, no se preocupe".

– ¿Hay tratamientos efectivos si esta situación es tomada a tiempo?

Sí, siempre que tomemos al chico y a su familia en el primer año de vida. Si pasa este tiempo porque los papás no supieron qué hacer, es difícil. Muchas veces recién toman conciencia cuando el chico tiene un año y no comienza a caminar, ven que su evolución no es la misma que otros chicos de la edad, que no juegan, que no se conectan con las personas que lo rodean.

-¿Cuáles son las causas que ocasionan que el chico no construya subjetividad?

En primer lugar hay que ver qué le pasó a la mamá, qué tipo de pérdida tuvo, qué duelo tuvo, qué ocasionó que inconcientemente no se conectara con el bebé. Seguramente la muerte del papá o la mamá de ella en el período en el que el chico nació o estaba en la panza, una mudanza de país o de provincia, o la pérdida de trabajo de su marido, u otras situaciones muy dolorosas que sufrió y no pudo procesar. Entonces ella está inmersa en la pérdida que no le permite conectarse con el bebé. Esa depresión, ese duelo, para mi es el motivo principal de esta patología. La mamá deja de lado al bebé, pero no en forma voluntaria ni consciente, y eso produce un quiebre.

– ¿Entonces lo primero es trabajar con la madre?

Absolutamente, con la mamá o con quien cumpla con la función materna. Te cuento una experiencia que tuve el año pasado. Llegó a mi consultorio una médica pediatra con su hijita porque decía que la bebé estaba desconectada de ella. La nena tenía dos meses y medio y evidentemente había un problema. Le pedí que me contara del parto, de las cosas que había vivido en el embarazo, hasta que confesó que su papá había muerto y entre sollozos me dijo "ahora quien va a cuidar a mi hija". Es que su papá también era pediatra y lo había atendido a su hijo mayor de cinco años. Ese duelo era lo que hacía mella, lo que no le permitía conectarse con su hija. Si la mujer no pone esto en palabras hubiera sido difícil empezar a remediarlo.

– ¿Qué pasa cuando esta situación avanza y no se detecta el problema?

Fuera del pediatra, la figura fundamental para detectar esta situación es la maestra jardinera. Ahí es donde se ve que el chico no juega y se aisla. Ella es quien debe llamar a la mamá para advertir que algo pasa. Mientras más tiempo transcurre es peor para el tratamiento y sus resultados.

-¿En este caso cómo se procede?

Lo primero es cambiar el pensamiento, hay que incluirlos en la sociedad. Actualmente hay profesionales muy preparados. Se debe trabajar en equipo incluida la familia porque sino el chico se convierte en el enfermo de la casa y no es así. Si hay una persona con esta dificultad es porque hay una familia con dificultades. Esto es lo que yo denomino una posición ética frente al problema.

– ¿Es una impresión o cada vez hay más chicos con este tipo de trastorno?

Yo pienso que sí. En mis 25 años de trabajo en este tema cada vez hay más personas con dificultades. Es una enfermedad de época. Estos chicos empezaron a ser diagnosticados recién en el cincuenta y pico por un psiquiatra llamado Leo Kanner en Estados Unidos. Comenzó en la post guerra mundial, época de muchas muertes y millones de personas desplazadas de sus lugares hacia otros países con mejores perspectivas de vida. Así empiezan a aparecer estos chicos que encarnan el dolor de los padres que dejaron su terruño o de otros duelos.

– ¿Esta patología está ligada también a problemas neurológicos?

Puede estar ligada a problemas neurológicos, pero no necesariamente. En el caso que esté vinculado, los padres no pudieron aceptar el problema neurológico y eso los lleva a desvincularse del bebé. Además cuando hablamos de construcción de subjetividad no sólo hablamos de cuando nace, sino desde que está en la panza, de los sueños, de las expectativas de su mamá y su papá y hasta de la búsqueda del nombre que está en relación a un ideal de los padres. Te cuento algo interesante, en muchas ocasiones preguntando a padres de chicos con problema de subjetividad por qué eligieron el nombre de su hijo, responden que se les ocurrió cuando leían una revista o no tienen un motivo, cuando en realidad debería tener que ver con una historia familiar o con ideales de sus padres u otra razón de importancia sino ese chico no tiene importancia.

– ¿Las familias toman conciencia de su responsabilidad?

No, es dificilísimo que reconozcan que es un problema familiar. Sólo quieren depositar al chico en una institución para que alguien se haga cargo. No es así, las instituciones no son un depósitos de niños.