Hace seis años el empresario Ezequiel Esquenazi registró la marca "Granaderos", porque pensaba que era un "buen nombre" para un vino elaborado con sus propias uvas implantadas en Zonda en la finca Santa Sylvia. El sueño se hizo realidad, y a la marca de alta gama "Xumek", se sumó esta de inferior precio y que será comercializada sólo en el mercado argentino.
Además del nombre tan significativo para la historia argentina, la idea era contar con un vino para todos los días teniendo en cuenta que el Xumek cuesta 37 pesos y el nuevo solo 17 pesos.
Se trata de dos bivarietales, un Syrah-Malbec y un Chardonnay-Viognier, todas variedades de gran prestigio en la provincia y en el país.
"Lo primero que hice fue entrevistarme con el jefe de Granaderos que era el entonces teniente coronel Prieto, que ahora es general del Estado Mayor Conjunto, y gustó tanto la idea que se hizo una cava de vinos en el regimiento. La intención era hacer un vino cuyo nombre tuviera que ver con la historia, con el cruce de San Martín por San Juan y asociar fuertemente Granaderos a la provincia. Ellos estuvieron de acuerdo y decidimos hacer el lanzamiento allí. Ahora estamos en ese tema para ver si es posible", dice Eskenazi.
Daniel Ekkert es el enólogo responsable de la elaboración que se hace en bodega de terceros ya que el emprendimiento de los Eskenazi en Zonda todavía no cuenta con establecimiento propio.
El profesional tuvo que pensar en un vino cuya calidad "fuera superior al precio", según las indicaciones de los propietarios para conquistar parte del segmento del consumo diario.
Así se llegó a un bivarietal blanco que sorprende con notas florales y algunas frutas propias del Chardonnay, con una boca untuosa que persiste por largo rato debido a la estructura y concentración del vino.
En el caso del tinto, se han ensamblado en armonía el Syrah y el Malbec, alcanzando una gran complejidad aromática, fuerte concentración y a la vez sencillo de beber por sus notas frutadas.
"Hace rato que tenía la idea de implementar una vinificación no tradicional para potenciar dos tipos de vinos distintos. Por un lado, tanto el Syrah como el Malbec que dieron origen a Granaderos están elaborados a partir de una sangría que se limpió antes de fermentar con tratamiento térmico como si fuese el mejor de los vinos blancos. Así se logró un producto muy frutado. Por otro lado se obtuvo la concentración que tienen los vinos prensa para alcanzar el objetivo: concentrado, pero muy joven y fresco", explicó Ekkert en la presentación para la prensa en la provincia.
El 10 por ciento del blend tinto permaneció tres meses en barrica, con lo cual también se lograron notas particulares.
El vino blanco se elaboró de manera tradicional, ya que el gran secreto sería un blend "bien sanjuanino", como lo catalogó su autor al Chardonnay-Viognier. En este caso, el 15 por ciento del producto pasó tres meses por barrica.
La bodega
La construcción de la bodega de los Eskenazi en zonda es un proyecto postergado ya que la intención de iniciarla a principios de este año se vió truncado por
la crisis financiera.
El proyecto arquitectónico está terminado y la inversión inicial sería de 2,5 millones de dólares.
Sergio Moraviera, gerente de la firma, explicó que "la propuesta está en perfecta armonía con la montaña. Parece una bodega que nace del suelo, sin obstruir el paisaje natural".
Eskenazi dijo que "no quiero volver a dar una fecha de inicio que en principio iba a ser este año, justo cuando estalló todo y se puso un pie en el freno en todo el grupo. Ahora estamos en tratativas para comenzar, pero no quiero decir cuando".
La primera etapa tendrá una capacidad de 250 mil litros y una segunda de 500 mil litros. Si el mercado acompaña se llegaría solo hasta un millón de litros.
