Esta semana, con Suplemento Verde entrevistamos a técnicos y propietarios de los sitios donde se producen las plantitas con las que se inicia el cultivo de tomate, destinado a elaboración agroindustrial en las distintas y numerosas fábricas que hay en San Juan, Mendoza y algunas de otras provincias vecinas como La Rioja.

Luego de una exitosa campaña anterior, con buenos rendimientos por hectárea y mejores precios pagados por kilo, correctos manejos técnicos a campo, y el acompañamiento del clima (fundamental también en el combo), los agricultores de todo Cuyo desean continuar por esa misma senda.

Dos temas vuelven locos a los productores, primero y principal, el faltante de recurso hídrico, que es algo que genera mucha incertidumbre y está "en manos de Dios". Esto viene siendo tratado como tema crucial en nuestro suplemento y, lamentablemente, ahí el limitante de ese factor es fuerte; el otro, es la moneda, como le dicen en el campo, o el dinero necesario para aguantar el cultivo, teniendo siempre en cuenta la gran inflación de Argentina, y los aumentos de los insumos elementales, como es el caso de los plantines (directamente relacionado con la suba de las semillas) y los fertilizantes, simples o mixtos, en dólares.

Pedro Martín, en Fitotec SRL, ubicado en Ruta 40, pasando calle 13, corazón hortícola de Pocito, nos dijo en medio de un viento tipo Zonda terrible esta semana: "Nosotros esperamos hacer 30.000.000 de plantas de tomate de industria, que según densidades de plantación, son aproximadamente unas 1.100 hectáreas. Aproximadamente, de ese total, el 50 por ciento, son del tipo precoces o tempranos, que anda muy bien en esta zona".

Respecto de las variedades o materiales a hacer, el ingeniero agrónomo dijo "la variedad que más hacemos es la HM7883 de la empresa multinacional HMClause, y luego hay un extenso listado de varios que están creciendo por distintos motivos, entre ellos están: HM871, HM1892, ISI 804, Fokker y NUN6416. También se producen en cantidad: Mariner, Zafra, HM841, ISI22706, G2367, H1301 y otros".

 Mano de obra local, ocupa Fitotec SRL. 

LOS PROBLEMAS

El sector tiene como amenazas la sequía y el costo del plantín de esta hortaliza, que ha aumentado en dólares. Opinó el empresario pyme "el productor de tomate ya había incorporado antes el riego presurizado masivamente. Pero existe preocupación por supuesto. Hay que mejorar, aun con riego por goteo, se puede ser más eficientes. Sería bueno ajustar el Kc (coeficiente de cultivo) a nuestras condiciones. Considero que hay trabajos de restricción hídrica realizados en INTA Pocito muy prometedores".

En ellos según la zona y el suelo se puede restringir, y cortar el riego hasta 45 días antes de cosecha y esto favorece la concentración de la madurez. Está bien claro el período crítico (PC). El PC es desde la aparición de la primera flor hasta 45 días antes de cosecha, en ese lapso de tiempo no puede faltar agua. 

Según Martín "antes y después de ese PC se puede regar bastante menos de lo que estamos haciendo actualmente y sobre eso hay mucho por trabajar. Ahí es donde yo apuntaría el trabajo. Los otros desafíos los hemos ido superando muy bien, ahora deberemos aprender a cuidar aún más el agua para poder cultivar en este querido lugar que tantas ventajas nos da en otros aspectos".

 Logística. Vivero San Nicolás entrega en el país.

Es valioso recordar que hay fortalezas importantes como tener un sector unido y pujante que ha ido creciendo firme hasta ser referencia nacional, incluso mundial; con un ente modelo, la Asociación Tomate 2000 como nucleador. 

Andrés Berzenkovich, socio también de Fitotec, indicó a Suplemento Verde "otro tema a cuidar es el agua subterránea. Muchos de los equipos de riego toman agua directamente de los pozos. Si baja el nivel dinámico en algunos casos, se sale la presión del rango de diseño y se desconfigura todo el equipo. No es un tema menor. El agua subterránea y el agua superficial son el mismo recurso, si dejamos de recargar los acuíferos y además los contaminamos, irá disminuyendo nuestra última reserva".

 

 

  • Certificación de calidad

 

Carlos Freire, al frente de Vivero San Nicolás, ubicado en Junín, Mendoza explicó a este medio, "con inicios en semana 35, estamos con un objetivo de criar un 70% de plantines con variedades para ciclo temprano; estimo habrá 6.000 hectáreas o algo más en el país, con unas 5.000 hectáreas entre San Juan y Mendoza. Nosotros apuntamos a hacer plantines para unas 2.000 hectáreas y hasta quizás 2.500. Veremos, hay demanda, pero no hay suficiente agua para regar. Y hay costos elevados. Todo ha subido de una temporada a otra".

 Sector de importancia. 

Dijo "tenemos inicio de temporada a comienzos de mayo y fin a fines de diciembre. Repartimos tomate para industria, desde Tucumán hasta Río Negro. Tenemos reservas de más de 100 productores, y operamos con casi todas las conserveras. Además, tenemos nuestro propio transporte, con una logística mucho más organizada y eficiente. Cada camión puede llevar 20 hectáreas de plantines. Hay procesos de Certificación GlobalGAP, que es un programa privado de certificación voluntaria, con reconocimiento internacional de Buenas Prácticas Agrícolas. Hoy somos el único vivero de Argentina con estas normas y hay sólo 4 en Sudamérica. Estamos en proceso de Certificación de Empresas B (concepto de Benefit, son empresas que generan beneficios sociales y ambientales), comprometiéndose a disminuir progresivamente sus emisiones de dióxido de carbono. Hoy tenemos 34 naves dispuestas a la producción de plantines para horticultura".

En cifras, los precios variaron de $10.000 a $17.000 por ejemplo, cada rollo de cinta de goteo, en una campaña. Y los plantines, pasaron de $2,2 a casi $4, cada uno.