Desde CREA, Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola, el pasado lunes 2 de enero emitieron un análisis económico para el agro:
"Luego de un período de recuperación post pandemia, y en el marco de políticas fiscales y monetarias expansivas que fueron acumulando costos hacia el futuro, la actividad económica parece haberse enfriado en el cierre de 2022. En efecto, la actividad se desaceleró en el anteúltimo bimestre, con una caída del 0,5% frente al bimestre anterior que contaba con un alza del 1,1%", señala el informe.
Mas aun, "para octubre, la industria y la construcción sufrieron retrocesos del -1,1% y -3,5% mensual respectivamente. De igual forma, la capacidad instalada (-1,1% m/m en octubre) también mostró un retroceso y anticipa que la baja de la actividad podría extenderse en los últimos dos meses del año. En ese sentido, el Fondo Monetario (FMI) recortó las proyecciones sobre el PBI argentino para 2023, de un 3% a un 2%".
En parte, "el cambio de signo en la actividad económica puede responder a la modificación de la política económica oficial. Más en detalle, la tasa de interés de referencia y el ritmo de devaluación diario vienen aumentando desde finales de 2021 y mantuvieron la tendencia durante 2022".
Paralelamente, "también se fue reduciendo la emisión por las vías convencionales y pasó a verse ligada a medidas particulares como el "dólar soja" y a la administración de pasivos en pesos del Tesoro y el BCRA. Mas allá de la evolución nominal de las tasas y el dólar, la inflación juega un rol relevante para determinar sus niveles reales.
Finalmente destaca "la variación de los precios sorprendió a la baja en noviembre (4,9%), mostrando el menor registro desde febrero y ubicándose por debajo de las expectativas de mercado (6,1% mensual)".
