El megaproyecto cuprífero de Calingasta generará 1.200 puestos de trabajo de manera directa cuando entre en operación, sin contar la contratación indirecta de los proveedores locales.

A su vez, durante la etapa de construcción de la mina, el número de empleados ascenderá a 4.500, en su mayoría abocadas a tareas metalúrgicas, movimiento de suelos, electricidad, levantamiento de estructuras y construcción.

La empresa Glencore no adelantó cual será el plan que utilizará para la futura contratación de personal de las comunidades aledañas al proyecto, ni que capacidades específicas deberá tener la mano de obra.

“La compañía no quiere generar expectativas a corto o mediano plazo ya que el yacimiento todavía se encuentra en etapa exploratoria y todavía quedan muchas cosas por revisar y definir”, indicaron fuentes del área de comunicación de la minera. Sin embargo, las tareas comunitarias siguen desarrollándose de manera continua desde 2006 hasta la fecha. En especial aquellas destinadas al mejoramiento de escuelas, iniciación deportiva, enseñanza del idioma inglés, entrega de becas y fondos concursables, además de programas como “Cielo sin contaminación” que se desarrolla conjuntamente entre Glencore y el Parque el Leoncito.

La expectativa laboral de la comunidad calingastina y sanjuanina en relación al proyecto Pachón aumentó considerablemente luego de que el pasado mes de abril, el CEO de Glencore, Aristotelis Mistakidis, se reuniera con el gobernador de la provincia, José Luis Gioja para comunicarle la decisión de desarrollar el proyecto solo en territorio sanjuanino.

De esta manera la compañía dejó de lado la idea de construir una mina binacional que utilizaría un mineraloducto para transportar el concentrado de cobre hacia Chile para exportarlo desde el Pacífico. Esto se traduce en que toda la mano de obra necesaria para la construcción y el funcionamiento de la mina será contratada en la provincia de San Juan.