Un hilo de lana puede ser el comienzo de un gran abrigo. Así lo habrán pensado los primero habitantes del planeta. Ellos descubrieron distintas formas de trabajar algunos materiales para luego darles formas. Con el paso de los siglos se transformó en arte. Por estos días, se puede hacer un paseo por este arte textil. Se trata de "El trabajo del silencio", una exposición del Museo provincial de Bellas Artes "Franklin Rawson", que se lleva a cabo en el Centro Cultural José Amadeo Conte Grand, hasta el 23 de agosto próximo. La muestra tiene obras de 14 artistas, la mayoría sanjuaninos.

Como no hubo inauguración debido a las disposiciones oficiales en todo el país, por causa de la Gripe A, se realizará un brindis con el público y un encuentro con los artistas (ver aparte).

"Históricamente en el mundo de las Bellas Artes, los textiles han sido considerados artes decorativas, artesanías, artes menores o han sido sencillamente catalogados como objetos de uso. Sin embargo, con el correr del tiempo, las distancias entre arte, diseño, moda, performance y espacio arquitectónico se han achicado y hasta desaparecido. Los artistas han demostrado pasar las limitaciones de la técnicas encontrando en otras expresiones obras de extrema riqueza material y conceptual", dice la directora del Franklin Rawson, Virginia Agote.

Según la profesional, la idea de la exposición es mostrar el origen de la cultura textil, con una selección de hallazgos arqueológicos sanjuaninos pertenecientes al Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo "Profesor Mariano Gambier", dependiente de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes UNSJ.

La selección pretende mostrar el punto de partida de esta acción milenaria que comienza como una necesidad para el ser humano de ponerse un abrigo para protegerse del clima y que se fue desarrollando en el tiempo hasta llegar a la expresión contemporánea, donde confluyen un sinnúmero de expresiones y tensiones cuajadas en el "hecho tejido", concluye Agote.