Jesica Alcaide está programando su séptimo tratamiento de reproducción. Hace 4 años que comenzó este camino que la ilusiona y no le permite dejar de soñar con la posibilidad de ser mamá. Todos los procedimientos médicos previos fueron fallidos. Ya sabe que esta es la última oportunidad que tiene ya que sus óvulos han ido perdiendo calidad con el paso del tiempo y fundamentalmente porque está transitando los 43 años. En septiembre cumple 44 y ese es el tope que la ley fija para este tipo de intervenciones. Le queda sólo lo que resta de julio y agosto. Está, literalmente hablando, en la cuenta regresiva.
Para ella no es una situación sencilla, ni placentera. Aunque a simple vista pareciera que está tranquila y tiene todo controlado. Al menos ya no llora, tanto. Sin embargo, lo vive como cualquier otra paciente. "No es que lo haya superado, para nada. Pero lo vivo desde otro lugar. He pasado por todas las etapas a esta altura. Por eso me dije o me tiro a la cama y no salgo más o sigo intentando y hago algo con todo lo que me ha pasado, con todo lo que he sentido y sigo sintiendo, con todo lo que he investigado y aprendido. Justamente en el momento en que peor me sentía, es cuando decidí compartir toda mi lucha. Al principio escribía para mí hasta que me di cuenta que si todo eso pasaba de un diario a una red social, se iba a multiplicar. Estaba segura que le iba a servir a alguien", dice la chica que desde abril ya subió 34 posteos sobre sus experiencias y sobre novedades acerca de este mundo que es la búsqueda de la maternidad, aparte de vivos y videos en su perfil de Instagram @Hablemos de fertilidad 2023. Tiene casi 500 seguidores.
Reconoce que este canal de comunicación en el que se permite emocionarse, confesar que se siente mal sin saber por qué, manifestar sus quejas por las demoras de las autorizaciones de las obras sociales, responder preguntas e inclusive interactuar con profesionales le sirve a muchas personas que pasan por lo mismo. Pero también le sirve a ella. Es su espacio de autoayuda.
"He pasado por muchas situaciones difíciles porque los tratamientos son más complicados de lo que pensaba pero a su vez yo no conocía a nadie que pudiese contarme de primera mano sobre todo este mundo, lo que me llevó a investigar mucho. Me gusta lo que pasa en mi Instagram porque me sirve mí ya que me ayudan mis pares y siento que puedo ayudar a otras chicas que no solo son de San Juan sino de distintos lados inclusive de Estados Unidos, donde un tratamiento de fertilidad cuesta 25 mil pesos. Acá en cambio, si no tenés cobertura social, también lo podés hacer, porque los hospitales públicos tienen sus consultorios especializados. Eso es buenísimo. Lo mismo con el tema de buscar médicos. Una a veces piensa y si me voy a otro lugar, quizás haya algo diferente, algo mejor. A mí me pasó. Yo me fui super ilusionada a Mendoza y tuve los mismos resultados que acá. Es que en definitiva no es cuestión del médico o el tratamiento. Es que resulte o no. Lo más importante es sentirse contenida. Lamentablemente en fertilidad la tasa de que tengas posibilidades es muy baja. Se tienen que aunar muchos factores; la edad, el tema si tenés patologías anteriores, si sos compatible con tu pareja o no", explica parte de los intercambios que tiene con sus pares.
Dice que a esta altura de sus tratamientos ya perdió la vergüenza para reclamar (siempre que tenía una problema lo contaba en su Facebook e inclusive ha llegado a ir a una radio para que aparezca una solución por lo que le llegaban muchísimos mensajes y contactos de otras mujeres), ya tiene contactos -como una abogada a la que incentivó a estudiar las leyes del caso y la ayuda cada vez que tiene que mandar una carta documento- y tiene muchos conocimientos. Eso es lo que transmite en Instagram. "A las chicas les sirve. Lo sé porque me lo dicen. Por ejemplo me preguntan mucho sobre cómo hacer con las obras sociales. En muchas te dicen tramposamente que son 3 tratamientos que lo pienses bien, cuando en realidad son 3 tratamientos al año. Hay muchos miedos y desconocimiento".

Con una honestidad única dice a quien quiera escucharlo pero fundamentalmente se repite a sí misma; "sé que voy a ser mamá de alguna manera. O por ovodonación, o por adopción o quien sabe si este procedimiento, que es el último, me resulta". De todos modos el compromiso con esta comunidad virtual que poco a poco se va armando, va a seguir, sea el resultado que sea.
Jesica tiene muy claro que su voz en esta red social es la de una paciente. A su vez, en ese mismo rol, puede contactar con distintos profesionales y militantes de las búsquedas de embarazos a los que ha llegado como seguidora y a los que gentilmente les pide su participación. Hasta ahora ha acercado desde grandes médicos ginecólogos y especialistas -como su propia doctora, Victoria Carcelero, entre otros locales, hasta Lucas Almoño que es médico que ayudó a Pampita en su última gestación- hasta por ejemplo la persona que está al frente de la Asociación Civil de Trombosis y Trombofilia, Ivana Arigós. En estos días mantendrá una conversación con las doctoras Agustina Buteler y Sonia Molina, sobre distintos temas de interés como subrogación de vientres o banco de óvulos en San Juan.
"Mi idea es acompañar desde mi lugar, siempre lo aclaro porque no soy alguien de ciencia. Soy una paciente y cuento lo que siento. A veces es bueno escuchar a alguien que te dice algo en tu mismo idioma, eso al menos me dicen las chicas. Por eso cuando muchas me piden que nos encontremos, yo no tengo problemas, pero si tengo la responsabilidad de explicar que no me siento capacitada o no tengo herramientas que a veces se necesitan. Soy una más", asegura la mujer que visualiza que en este camino cada vez encuentra a más mujeres.
Además de planificar el contenido de su perfil, a diario responde mensajes privados. Sabe que se expone a opiniones y a mucha ignorancia. "Mucha gente dice cosas sin saber. Pero a la par he tenido muchísima empatía y buena recepción que en definitiva es lo que vale la pena", dice quien se siente super acompañada por su marido en cada tratamiento de fertilización asistida o in vitro.
Ella recién a los 30 años se alarmó y de alguna manera empezó a pensar en la maternidad. Antes ni se lo planteaba. Aunque, confiesa que no se le borraba lo que su médico ginecólogo del hospital le había dicho: el día que se embarazara dejaría de tener dolores menstruales.
"Desde chica he sufrido con períodos muy largos y dolorosos. Y como tenía hemorragias lo regularizaban con pastillas anticonceptivas. Me hice todos los estudios que me indicaron para estudiar las razones de los dolores. Pero nunca descubrieron nada. Justamente a los 30 dejé de tomar las pastillas. No me cuidaba con otro método, pero tampoco jamás tuve un atraso. Eso empezó a generarme la duda si iba a poder quedar embarazada. Sentía que al menos me iba a costar"
"Me casé grande. A los 40. De todos modos, desde antes empezamos -con mi esposo- a buscar un bebé. Ilusamente consultamos pensando que sería era algo sencillo. Encima en la pandemia fue todo más complicado. En el camino me encontré con un montón de cosas que van apareciendo por ejemplo, investigué e insistí tanto con que me hicieran los análisis que descubrí que también tengo trombofilia que afecta si querés quedar embarazada. De hecho, en cada transferencia, me empiezo a poner heparina, la droga anticoagulante para que es carísima y que en muchos casos, las obras sociales no las cubren. Saberlo es algo fundamental", indica.
Por Paulina Rotman
Fotos: colaboración @Hablemos de Fertilidad 2023

