Largas colas en los cajeros, cortes de luz y bajadas de tensión, tarjetas tragadas.

Extensas colas en los bancos, horas y horas, transpiración, cheques que rebotan, transferencias que no llegan.

Para colmo el gasoil sube y sube, sin aviso, lentamente y trepa a valores inimaginables hasta hace poco tiempo. Y con ello todo: aceites y lubricantes, insumos para el agro en general, para las bodegas, para los laboratorios, etc.

Y del faltante de una gran cantidad de cosas útiles de todos los días, ya sea por escasez…o mejor porque conviene especular y esperar un tiempo que aclare para formar precio.

Más los 40 grados centígrados o más, que todos los días de enero tuvimos en San Juan y que parece en febrero siguen y la falta de mano de obra en las fincas, el malestar general y el dinero que no alcanza.

De todo esto hablamos con un par de productores sanjuaninos el fin de semana pasado, en un taller de maquinaria agrícola muy conocido del departamento 25 de Mayo, de soldaduras, de arreglos grandes y chicos, de gran utilidad para los agricultores. Uno melonero, el otro viticultor. Y la incertidumbre se daba a conocer en sus rostros, en sus decisiones, en sus opiniones.

Y sobre los movimientos de tractores, colectivos y maquinarias, el inconveniente del gasoil que incide notoriamente. Ah… y agradecieron que todavía se puede con tarjeta de crédito o débito en San Juan, porque nos comentaron que en otras regiones de nuestro país, como la Patagonia y todo Córdoba, sólo efectivo para adquirir este bendito elemento derivado del petróleo que permite la movilidad.

Y esto recién comienza, dijeron al marcharse.