El mayor desafío que enfrenta la humanidad es el cambio climático. Día a día vamos tomando conciencia de los recursos renovables y la conservación del medio ambiente. Los sanjuaninos debemos ser respetuosos de nuestro entorno, debido al clima y suelo desértico. Es cierto que encontramos muchas conductas de cada individuo que pueden colaborar con el planeta y sea donde estemos, esto trata un problema del mundo entero y ser responsables que las generaciones futuras puedan gozar de los mismos recursos que tiene el país. El eje central pasa por la responsabilidad conjunta de no desperdiciar agua, elemento vital, sabemos que en Haití se desesperan por ella en estos momentos. En el mundo hay 1.200millones de personas sin acceso a este preciado y vital líquido. Utilizar energía eléctrica, cuando la luz natural es suficiente para alumbrarnos, es un derroche. Tirar la basura sin discriminar el tipo de residuo, colabora con la contaminación. Usar combustible fósiles (derivados del petróleo) produce emisiones de gases efecto invernadero, que agregan impacto negativo al cambio climático. Este fenómeno que tanto preocupa en los últimos años, se caracteriza por el incremento de la temperatura media del aire, la tierra y el agua del planeta, una alteración que causa a su vez desastres naturales como es el derretimiento de los hielos, con un aumento de los niveles del mar, una mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos: como olas de calor, incendios forestales, inundaciones, sequías, aludes, tornados, huracanes, entre otros. Todas estas manifestaciones son concretas, pero exponerlas de este modo, crea un peso tan grande sobre la conciencias en las personas, que cada una cree imposible hacer algo al respecto. Parece una utopía pensar en cómo una mínima contribución podría cambiar en algo un panorama sencillamente devastador. Sin embargo, hay varias maneras de contribuir; varios países, empresas y personas hace más de 30 años que piensan en el tema. Esa manera se llama "sustentabilidad", "responsabilidad social”, si de empresas se trata o "verdes, cuando se habla de algún producto. La sustentabilidad se puede aplicar a cualquier disciplina: turismo, arquitectura, moda, arte, transporte, producción y consumo de todo tipo de productos. Para que algo sea sustentable necesita cumplir ciertos atributos en las dimensiones de lo económico, lo social y lo ambiental. Si bien lo ecológico puede ser sustentable, la sustentabilidad, no siempre es sinónimo de ecología. Encontramos muchos ejemplos de acciones sustentables, algunas son: asegurar que el trabajador tenga buenas condiciones de trabajo para que vuelva sano a su casa; que no se pierdan las identidades regionales en la fabricación de los productos y que esto le deje un aporte económico a la comunidad donde se elaboran; que el reciclado de basura contribuya al medio ambiente o que el papel que utilizamos tenga un sello de que proviene de bosques controlados; que se acorten las cadenas de trabajo en negro; que se acorten la cantidad de tramos en fletes que se necesita para fabricar y vender algún producto. Todos estos son ejemplos de las dimensiones que engloba lo sustentable. En tanto el Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático, (IPCC) ,habla de tecnologías de mitigación para controlar y reducir las dramáticas consecuencias del fenómeno. Los especialistas recuerdan que lo más importante es saber que cualquier acto que se realice hoy va influir en las generaciones futuras. Por tal motivo, lo sustentable implica minimizar los daños que los actos humanos puedan producir sobre el planeta, así controlando las actividades humanas en lo social, económico y lo ambiental pueden las generaciones de nuestros hijos acceder a lo mismo que contamos hoy.
La historia del concepto
Empezó en la década del setenta, y aunque en América latina el tema es muy reciente, las naciones desarrolladas piensan lo sustentable como una prioridad en sus agendas. Hoy la planificación sustentable tiene tanto peso como un plan de marketing o de ventas. El término nace en 1972 durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano, celebrada en Suecia. Años más tarde, en 1987, la Comisión de Medio Ambiente de la ONU, emitió un documento titulado "Nuestro Futuro Común” o Informe de Brundtland, porque fue la médica noruega, Gro Harlem Brundtland, ex directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), quien en 1987, encabezó la investigación. En él se advertía que la humanidad debía cambiar sus modalidades de vida y de interacción comercial, si no quería llegar a una era con inaceptables niveles de sufrimiento humano y degradación ecológica. Allí es cuando aparece el término "sustentable”, definido como: "Aquel desarrollo que satisface las necesidades actuales sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”. En 1992, se realiza en Río de Janeiro, La Cumbre de la Tierra, donde este concepto logra gran difusión. Uno de los puntos fue encontrar el equilibrio entre las exigencias económicas, sociales y ambientales de las generaciones presentes y futuras, y al mismo tiempo establecer fundamentos para una asociación entre las naciones industrializadas y los países en vías de desarrollo. En el marco de la cumbre fue creado el Protocolo de Kyoto, un acuerdo internacional con el objetivo de reducir las emisiones de seis gases que provocan el calentamiento global.

