Vivieron veinte años en Córdoba, pero dos años atrás en el proyecto personal de forjar una familia se instalaron en Valle Fértil. Valió la pena el esfuerzo porque llegó Milagros, la pequeña que cambió el rumbo en la vida de Claudia Carmona y Rodrigo Lavalle, la pareja que a través del arte recupera restos de cuarzo, mica, feldespato y laja negra del Valle, para convertirlos en objetos decorativos. “No podía quedar embarazada y entre las razones estaba el estrés, dejamos todo y nos vinimos para acá a una finca familiar en Valle Fértil, nuestro mundo cambió”, contó Claudia.

Así nació “Finca Elsa, espacio de arte y cultura”, ubicado en Valle de las Chilcas por ruta 511 a cinco kilómetros de San Agustín, el lugar donde los Lavalle montaron un taller artesanal que toma como materia prima minerales y rocas de la zona y el que está abierto a los turistas que llegan al lugar. La particularidad es que en sus diseños plasman jeroglíficos de la Cultura de la Aguada, proveniente del noroeste argentino y de incidencia ancestral en la zona. “Hacemos réplicas talladas en laja negra o piedra pizarra, porque lo que buscamos es que la gente se lleve no sólo un objeto decorativo, sino la explicación antropológica de cada uno de esos símbolos”, explicó Rodrigo.

Uno de los símbolos que tallan es Ampatuj o Amputu, una deidad de la fertilidad vinculada al agua entendida como fuente de vida. La imagen se parece a un sapo, lo que da lugar a múltiples preguntas por parte de los visitantes. Según un antiguo mito preincaico, la serpiente Amaru maldijo al sapo, por lo cual éste representa la tierra reseca sufriente por necesidad de agua. Se suponía que su croar llamaba y atraía a las lluvias benéficas, de allí a que fuera vinculado con la fertilidad e incluso hasta una manifestación del espíritu de la Pacha-Mama o Madre Tierra.

Otro de los atractivos son los posavasos, porta sahumerios y fanales, entre otros, que hacen con pasta piedra. La pasta es una mezcla en la que se integran molidos los minerales y la que combinada con agua y otros componentes, queda como una masa moldeable que al secarse, revela las características del mineral que se utilizó en cuanto a su color y textura. “Llama mucho la atención por eso siempre nos tomamos el trabajo de elegir bien los materiales a utilizar, usamos lo que queda de la molienda del cuarzo y que acá hay muchos productores, o salimos a caminar hacia La Majada o La Junta; el color de alguna piedra nos puede motivar a utilizarla”, contó Claudia.

Actualmente la dupla está centrada en ampliar su proyecto y afianzarla como alternativa turística en la zona. “Queremos que el lugar se instale como espacio cultural, que la gente venga a conocer y también a aprender; hemos convocado a la gente de la zona, todos sumamos, queremos que Valle Fértil no sólo sea el lugar de paso para ir a Ischigualasto”, cerró Rodrigo.