Las estadísticas de Hambre y Desperdicio
son alarmantes. Según datos de la Organización
de las Naciones Unidas para la Alimentación
y Agricultura (FAO), alrededor
de 1,3 billones de toneladas de alimentos
son desperdiciados anualmente, al mismo
tiempo que millones de personas pasan
hambre. En Brasil no es diferente. El país es
uno de los mayores productores de alimentos
del mundo, tira 26 millones de toneladas
de alimentos. La comida no llega hasta la
mesa del 35% de lugares brasileños.

Desperdiciamos alimento desde la cosecha
hasta el momento de limpieza del frigorífico.

En São Paulo, datos recientes de la Secretaría
de Servicios de la ciudad apuntan
que, de las 13 mil toneladas de basura recogidas
diariamente, el 51% de los residuos

son orgánicos.

Del campo hasta el plato, agricultores, comerciantes,
empresas, gobiernos, cocineros
y consumidores deben buscar formas de resolver
el problema adoptando soluciones eficientes
en cada eslabón de la cadena. La solución
de uno de los mayores desafíos de la
humanidad está en acciones cotidianas simples
y correctas.

Por su parte director general de la Organización
de Naciones Unidas para la Agricultura
y la Alimentación (FAO), José Graziano,
advirtió sobre el impacto que el cambio
climático ocasionará en América del Sur,
región que considera "el granero del
mundo".

De acuerdo con el director de la FAO, América
Latina encabeza la erradicación del
hambre en el mundo y 16 países en esta región
ya han cumplido con el objetivo. Sin
embargo, la zona del Caribe se considera la
más atrasada, mientras América Central y
México se encuentran en una situación intermedia.

Graziano dijo que la razón por la cual en la
región todavía persisten 47 millones de personas
no es porque falten alimentos, como
es el caso de África, sino porque parte de la
población no tiene acceso a ellos.

"En América Latina hay una disponibilidad
de alimentos como no existe en ninguna
otra parte del mundo", sin embargo, considera
que el problema es la distribución de la
riqueza y el empleo precario, debido a los salarios
bajos por el exceso de mano de obra.

"El cambio climático no es un problema del
futuro, sino del presente. Los impactos están
siendo mayores de lo que se pensaba y todavía
no sabemos cómo va a afectar a la
producción de alimentos", advirtió Graziano.

EFE