Las Fiestas de Fin de Año pueden ser la ocasión perfecta para subir de peso. No sólo por la ingesta de las exquisiteces que se preparan para Navidad y Año Nuevo, sino también por los encuentros previos que convierten a Diciembre en un mes peligroso para la silueta y para la salud del cuerpo. Con sólo pensar que la ingesta diaria aumenta entre el 40 y el 50 por ciento (o más), si no se tiene el cuidado y la conciencia necesaria, los kilos comienzan a ganar espacio. Aquí algunos detalles a tener en cuenta para evitar el aumento de peso y los malestares digestivos.
En primer lugar hay que tener presente que es una época en que las tentaciones son grandes, y para colmo de males se ofrecen alimentos -sobre todo dulces-, altamente calóricos con veranos de temperaturas elevadas lo que los hace poco aconsejables. Claro que hay que tener en cuenta que éstos no pasarán inadvertidos para nadie, por lo que el consejo de Daniela Fullana, licenciada en Nutrición, es "comer porciones pequeñas".
A esto se suman las preparaciones de todo tipo con más calorías que las habituales y ni hablar de la ingesta de alcohol porque no hay semana que pase sin brindis de despedida de ciclo o de buenos augurios para el año que comenzará. En fin…, ocasiones que se deben disfrutar, pero mejor si es en forma medida para evitar arrepentimientos.
Daniela sugiere que "a esta altura mucha gente comienza a pensar en cómo cuidarse, qué preparar, cómo lograr mantener una alimentación saludable y cuidar el peso corporal, sin dejar de disfrutar. Hay tácticas sencillas con las cuales podremos disfrutar de los festejos cuidando el peso. Una de las claves principales es planificar las comidas principales, evitando improvisar. Si es posible hacer las compras con anticipación, de esta manera será más fácil elegir sin el bombardeo de productos y ofertas navideñas".
Otra de las sugerencias que sirve para todo el año y que, ahora más que nunca, debería ponerse en práctica es la de realizar seis comidas diarias incluso el día del festejo. "De este modo evitará llegar con más apetito a la cena festiva. Tampoco hay que pretender no probar bocado o no tomar una gota de alcohol para dejar de lado el pensamiento dietético y poner en práctica en forma planificada la flexibilidad a la hora de comer y beber".
Precisamente como no todo puede ser restricción, la indicación para que las calorías extras no se acumulen en el cuerpo también es incrementar la actividad física. Hay que gastar la energía adicional y aprovechar los ratos libres para salir a caminar, andar en bicicleta, trotar, ir al gimnasio y evitar quedarse sentado viendo tele o en la computadora.
A la par "armar menúes a partir de sus preferencias y la de sus invitados, y no en función de lo que se suele comer. Para preparar las ensaladas cuidar los aderezos y la cantidad de aceite que agregue, utilizando las versiones light. También es importante evitar las salsas a base de crema, quesos duros y fritos. El queso untable descremado combinados con hierbas, condimentos y especias, son excelentes emulsiones para salsear los platos principales. Son todas cosas a tener en cuenta para pasar unas fiestas saludables", indica Daniela
Siempre vale la pena recordar algunos hábitos alimentarios que por el ritmo de vida se descuidan, como es comer despacio, masticar bien los alimentos y no abusar de las cantidades.
"Los turrones, pan dulce y garrapiñadas, sin duda estarán en la mesa, pero no hay que olvidar que son alimentos muy energéticos. Lo ideal es ser prudente. Para esto es conveniente elegir y servirse lo que va a comer en un plato postre", afirma la profesional.
Otro de los problemas asociados a estas fechas son los malestares estomacales, producidos por la mayor cantidad y la condimentación más elaborada de los platos. Una razón extra para cuidarse tanto en las comidas como en las bebidas.

