La primera charla que tuvieron en sus vidas, la platense Marianela Pérez Bustamante y el sanjuanino Maximiliano Alberghini, fue justamente sobre la falencia de la carrera universitaria de Odontología por formar profesionales que promuevan el blanqueamiento de dientes, los implantes y las tapaduras de muelas pero no por fomentar la prevención en igual medida. Esos temas de conversación -mas otros sobre la vida cotidiana y puntualmente sobre el sueño de viajar y descubrir el mundo- siguieron a la par de la relación que hace 3 años consolidaron, mientras todavía eran estudiantes en Córdoba. Hoy, ya recibidos e instalados en el más amplio sentido de la palabra en San Juan -aquí se radicaron y abrieron su consultorio- están a punto de iniciar un viaje donde podrán poner en acción eso que tanto criticaban: Harán una cruzada solidaria por toda Latinoamérica, a bordo de un jeep, para hacer sonreír como Dios y la salud bucal mandan.
Justamente mañana lunes 9 de enero de 2012, a primera hora, es la fecha de partida. La idea de estos dos jóvenes de 28 años es pasar los próximos dos años por 21 países, recorrer 500 pueblos para dar charlas y enseñar sobre el cepillado de dientes a miles y miles de personas, entre chicos y adultos.
"No nos moviliza un interés turístico, sino la necesidad de hacer algo a partir de la experiencia que fuimos adquiriendo con el tiempo. Ambos, más allá del consultorio, hicimos tareas vinculadas a lo comunitario en la profesión. Eso nos permitió palpar las verdaderas las falencias respecto del cuidado de la salud bucal. Y como esto no sólo ocurre solo en San Juan, sino que es algo que pasa en el país y en todo el continente decidimos ayudar en todo aquel lugar al que podamos llegar en nuestro jeep. Nuestros objetivos son grandes: son educar, promocionar, motivar, concientizar sobre el cuidado de la boca a partir de algo tan sencillo como lavarse bien los dientes. En realidad, tenemos como meta, unir a todos los pueblo en una sola y grande sonrisa Latinoamericana”, cuenta Maxi, quien trabajó ad honorem en programas de cuidados odontológicos en el Centro de Adiestramiento Rawson, el Hogar de Ancianos y las guardias del Hospital Rawson, mientras que Marianela adquirió muchísima experiencia en los consultorios móviles de los servicios escolares que funcionan en toda la provincia. Particularmente ella estuvo en la zona de Chimbas.
Itinerario solidario
Decir que van a cerrar momentáneamente el consultorio que comparten con otros dos colegas en pleno centro por uno o dos años, es para ellos una exageración. Por un lado, encontraron profesionales que los sustituirán en San Juan, mientras ellos busquen bocas por el continente. Y por otro, según la propia definición de la pareja, "abrirán el consultorio más grande de Latinoamérica”.
Saben de antemano que no podrán trabajar -para eso deberían revalidar los títulos en cada país y obtener permisos del área de salud de cada gobierno-. Sin embargo, ellos cargan con sus conocimientos, algunos videos y mucha didáctica para explicar los pilares de la higiene bucal.
No tienen un itinerario definido. Prefieren ir donde los caminos y las necesidades los vayan llevando. Eso sí, su idea es partir de San Juan hacia el Iglesia, cruzar la frontera chilena por Agua Negra y desde ahí hacer paradas hasta Antofagasta para llegar a México y las islas del Caribe. Entonces, sí, después podrán empezar a regresar.
"No sabemos con qué podemos encontrarnos. Hemos imaginado que vamos a ir a escuelas, parar en plazas o en lugares de concentración y ahí desplegar lo poco que llevamos pero nuestras enormes ganas por ayudar a la gente”, coinciden los chicos que planearon el viaje en base a sus ahorros de toda la vida, el alquiler de la casa donde viven, la ayuda familiar y las colaboraciones que recibieron de algunos colegas, amigos y comercios que ni los conocían pero que valoraron la iniciativa y les donaron gomas, la alarma del vehículo, instalaciones eléctricas, el set para el mate (algo infaltable), ropa térmica y calzado.
Desgraciadamente no consiguieron ni apoyo oficial local ni de empresas para por ejemplo llevar cepillos de dientes, su arma fundamental para cumplir la meta propuesta. Si en cambio, tienen el aval y una carta de recomendación de Cancillería Argentina que los reconoce como miembros integrantes del Consejo de Salud Internacional de la Sociedad Civil del Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina.
El motor del viaje
Marianela y Maxi no van solos. Van con "Nenucho”, un jepp IKA original del capot al baúl, pasando por cada pieza de este modelo "69, a quien consideran el tercer integrante de esta aventura.
Para Maxi, especialmente, el único que maneja en el dúo, no es un auto más. No solo porque se trata del primer vehículo de su propiedad, sino además porque es el que soñó tener desde pequeño.
"¡Cuando lo vi me enamoré! Yo siempre quise tener un jeep. Llegué a él por un aviso en un diario que leía un martes de octubre, mientras estaba esperando en una guardia. Al otro día, de inmediato me puse en contacto para verlo. No lo podía creer estaba impecable, tal como había salido de fábrica”, cuenta los pasos previos a la compra del "auto de su vida”, en octubre del 2010.
La elección de "Nenucho”, tal como llaman al jeep chapa WEG 260 en homenaje al sobrenombre del albardonero que fuese el primer dueño y que lo cuidara por 35 años, no es casual tampoco. Según cuenta Maxi, el jeep IKA fue el primer vehículo producido en serie en la Argentina. Es una copia -si así puede llamársele- del norteamericano Willys, famoso por su desempeño en las rutas de la 2¦ Guerra Mundial. El producto nacional se diferencia de éste porque aquí se lo fabricó -en la firma cordobesa Santa Isabel- sin ningún símbolo militar o que remitiera a la guerra, ni siquiera los colores típicos.
Hace más de un año que empezaron a prepararlo y a adaptarlo para que sirva de casa en lugares donde no tengan dónde quedarse o para usar la electricidad que produce al estar en contacto para utilizar en zonas carentes de este servicio, por ejemplo. También lo decoraron, por así llamarlo, con el logo de la campaña ("Sonríe Latinoamérica”) para que sea un elemento atractivo para quien lo vea.
El jeep puede conducirse a no más de 60 kilómetros por hora, con lo cuál calculan que recorrerán unos 300 kilómetros por día. Igual, ese no es un impedimento para seguir adelante con el sueño de rescatar la mayor cantidad de sonrisas.

