La cantidad de parejas que realizan el cursillo prematrimonial para contraer enlace por la iglesia católica se ha duplicado en los últimos 10 años, debido a que muchas personas que convivían decidieron cumplir con este sacramento. Esto coincide con la implementación de la catequesis familiar que acerca a los padres a la iglesia y muchos deciden formalizar por pedido de sus hijos, o simplemente, porque desean hacerlo. Así lo confirman Teresa y Alberto Vittaz, matrimonio a cargo de los grupos que dictan las charlas en toda la provincia. A este dato se suma que el número de parejas -sin convivencia previa-, se ha mantenido, teniendo en cuenta el crecimiento poblacional de la provincia.
Estos datos son bastante alentadores si se considera que son muchos los que deciden convivir sin paso previo por el Registro Civil ni la Iglesia, y crean una sensación que estas uniones tradicionales han caído en forma considerable.
La iniciativa de preparar a las personas que deciden casarse surgió en San Juan en la década del 60 de la mano del entonces arzobispo de la provincia, monseñor Ildelfonso María Sansierra, quien por decreto diocesano serían dados por matrimonios pertenecientes al Movimiento Familiar Cristiano o con los materiales emitidos por éste. Luego fue imitado por el resto de las provincias argentinas, al punto que en la actualidad los coordinadores de los grupos se reúnen una vez al año para debatir los nuevos temas vinculados a la familia e intercambiar experiencias.
"En principio sólo se daba en los Colegios Santa Rosa e Inmaculada por lo que todos los novios debían venir hasta acá. Así fue que Monseñor Italo Severino Distefano decidió la descentralización de los cursillos con la apertura de diferentes centros distribuidos por toda la provincia. Esto surgió para facilitar a las parejas su preparación para el sacramento del matrimonio y también para que fuera más personalizado, de otro modo era muchísima la gente que participaba", explica Teresa.
De hecho, otro dato que certifica el crecimiento de personas que se preparan para la unión matrimonial en esta década son los centros que existen en la provincia que pasaron de dos a nueve y un décimo en formación.
Entre los cambios también figura el tiempo destinado a estos encuentros teniendo en cuenta que antes se desarrollaban en una hora solamente y ahora la mayoría lo hace en al menos dos jornadas y muchos durante cinco días.
"El principal objetivo es ayudar a los novios para que esta nueva vida sea más fácil. Son muy participativos ya que el aporte de cada uno es fundamental, por eso las charlas previstas para una hora y media por día se prolongan hasta dos o tres horas", dice Alberto Vittaz, quien junto a su esposa y el matrimonio conformado por Lita y Eduardo Moreno dan clases desde hace 27 años.
"En aquel momento fuimos convocados por Monseñor Antonio López Soler para iniciarnos en este camino junto con los matrimonios Rodríguez, Portillo y Zamora. Desde entonces formamos parte de esta iniciativa cuyos contenidos básicos están vinculados a las tres preguntas a las que uno responde "sí", sin saber demasiado de qué se trata realmente. La primera pregunta es sobre si somos realmente libres para contraer matrimonio. En ese punto hablamos sobre la libertad, y de allí surge que muchas parejas tienen un concepto de libertad que es distinto del verdadero que es realizarse plenamente como ser humano. La segunda es la promesa de respetarse y cuidarse durante toda la vida, hablar de la igualdad que existe actualmente entre el hombre y la mujer y que como tal deben ir a la par. Se habla sobre el amor, el compromiso, el respeto, la tolerancia, entre otros temas. La tercera pregunta es si se comprometen a colaborar en la obra creadora de Dios asumiendo la responsabilidad de la vida, la educación de los hijos de acuerdo a la ley de Cristo y la Iglesia, la paternidad responsable, entre otros temas muy importantes para la convivencia", explica Alberto.
Los coordinadores sugieren hacer el cursillo al menos tres meses antes del casamiento ya que de otro modo las actividades previas a la fiesta demandan mucho tiempo de concentración.
"Hay algunas parejas se casan y nada más, llegan sin haber hablado estos temas, ni siquiera se han planteado si se aman. Estas charlas, algunas veces, les permite tomarse un tiempo antes de casarse considerando algunas de las cosas que deben reafirmar. Eso está bien porque se cuestionan si están suficientemente maduros, y es preferible que se separen en esta etapa y no casados", indica Teresa.
En algunas parroquias las charlas son durante cinco días (lunes a viernes), mientras que en otras se elige sólo un par de días. "Consideramos que es mejor hacerlo durante varios días sino resulta agotador y pierde sentido dar todos los contenidos juntos. De este modo se puede charlar, cada persona aporta sus propias experiencias y se abre un abanico de posibilidades para aprender", agregan los coordinadores.
El tema sexual, lógicamente, es otro de los ejes de las charlas, pero además existe la opción de asistir a "Pro Mujer", que es un organismo que ayuda en el desarrollo de la vida matrimonial. "Allí se les enseña a conocer su organismo, aprender a conocerse, a respetar la vida, a obtener información. En el curso se habla mucho sobre el machismo que no logra desarraigarse de la sociedad, de los suegros y su importancia en la vida conyugal, al punto que se los invita un día para hablar con ellos -en forma separada de los novios- , porque está comprobado que muchas veces son los responsables de las separaciones. En general es la suegra la que se entromete más porque a nadie le gusta ver a su hijo triste y en consecuencia se involucra para verlo bien, pero debe entender los límites y sobre eso charlamos", aclara Teresa.
De la experiencia surge que gracias a la catequesis familiar muchas parejas que estaban unidas de hecho se decidieron por el casamiento. Es a través de los chicos que les preguntan por qué no se casaron o simplemente advierten la necesidad de formalizar su situación una vez que se han acercado nuevamente a la Iglesia.
"Este cursillo apunta más allá del casamiento y la luna de miel, sino desde ese momento hasta que alguno de los dos sea llamado por el Señor ya que existen otros servicios del Movimiento Familiar Cristiano como el grupo de matrimonios jóvenes (hasta siete años de casados), otro de matrimonios maduros, también hay grupos de viudas, personas solteras y separados fieles al vinculo matrimonial. Además entregamos material de lectura para tener a mano y recordar lo hablado", agrega Alberto.
Los matrimonios se capacitan y están en contacto en forma permanente con el padre Daniel Sebastian, quien es el coordinador vicario de la Catedral. Junto a él analizan las necesidades de cada centro, intercambian experiencias y realizan un trabajo coordinado con todos los grupos de la provincia.

