Tras varios casos de personas que fueron atacadas por perros en las últimas semanas -tanto a nivel provincial como nacional-, la pregunta que surge es si realmente hay razas que son más agresivas que otras. La respuesta por parte de la conciencia colectiva aparentemente es positiva, pero los que saben del tema indican categóricamente que ‘no’. La agresión puede estar vinculada a diferentes factores, entre los cuales la ‘educación’, es fundamental. Roberto Bastianelli, conductista canino recibido en el Centro de Psicología Canina de Milán, Italia, cuenta varios aspectos relacionados a este tipo de conducta animal para conocer más sobre el tema.

-¿Qué significa ser conductista canino?

Es una persona que se ha preparado para tratar los problemas psicológicos de los perros. Estudié durante dos años y luego continúe estudios de etología canina que es la ciencia que permite conocer el comportamiento de los perros en su hábitat natural. Mi función es devolverle al perro su equilibrio psicológico. Muchos me miran con cara extraña cuando digo eso, al menos es lo que sucede desde que volví a San Juan en 2011, pero yo les digo que así como uno se puede enfermar del hígado, del corazón, los perritos también se enferman de lo mismo y lo psicológico no queda afuera. Lo que pasa es que hay mucho desconocimiento y desinformación al respecto. Un animal comunica por su forma de mirar, de ladrar, de mover las orejas, de gruñir, por la posición de la cola, del pelo, por la forma en que se mueve.

-¿Hay perros que son más agresivos que otros?

No, el perro no es agresivo por naturaleza, ni hay razas potencialmente peligrosas. El perro que ataca o agrede no es el problema, el problema es la irresponsabilidad de su dueño. Todos sabemos que el perro debe salir con collar y correa, pero cuantas personas abren la puerta para que salga y vuelva cuando quiera. Así como en todas las razas de seres humanos hay personas buenas y malas, en las razas caninas también. La cuestión no es la raza, es el individuo.

– Si no hay razas peligrosas, ¿cómo se entiende que se aspira a una ley de perros potencialmente peligrosos?

Este tipo de leyes ha sido derogada en todos los países que la tenían y acá la quieren implementar ahora. Está demostrado científicamente que no es un problema de razas, es un problema de educación del perro y de responsabilidad de su dueño.

– ¿Cómo se elige un perro para el hogar?

Hay que tener en cuenta para qué queremos un perro, si es para compañía, para asistencia o lo que fuere. En primer lugar se los elige por raza porque el hombre genéticamente ha creado una para cada necesidad, por ejemplo el Pointer es un perro de caza y no lo puedo usar como de ataque; el Rottweiler sí es de ataque, en definitiva uno debe pensar según sus necesidades. Al momento de elegir hay que ver el tipo de temperamento, tamaño de mordida, resolución, entre otros aspectos. Siempre digo que si yo tengo una camada de Pitbull, todos hijos de la misma madre, no hay dos cachorros que sean iguales, todos tienen distinta energía. Mientras uno salta y juega todo el tiempo, otro puede estar echado sin hacer nada. Hay que pensar muy bien antes de llevar un perro a casa porque no hay que olvidar que cuando ha sido sacado de su manada natural, es la familia a la que llega la nueva manada y como todo integrante nuevo empieza a medir quién es el alfa o líder de la casa, mide la energía de cada uno de los integrantes, y el también apuesta a liderar y a tomar a los integrantes de la familia como su mascota. Claro que esto pasa no con los perros de campo, ellos no tienen problemas psicológicos como los de la ciudad porque esto se origina por la estrecha relación con el ser humano.

– ¿Cuáles son esas enfermedades psicológicas de los perros de ciudad?

El principal problema o enfermedad es el llamado ‘Síndrome de humanización’ del animal. Muchas personas no llevan un cachorro a su casa, llevan un bebé. Le ponen zapatitos, ropita, le compran una cuna y, en algunos casos que conozco, hasta les cantan canciones para que se duerma, otros le festejan el cumpleaños hasta con bonete, y esto no es bueno. El perro no es el del problema, es el dueño. Siempre le digo a la gente que si se le ocurriría poner un bebé a vivir en un chiquero, y lógicamente que no lo haría porque no es un animal, es un ser humano, estás cambiando su naturaleza, lo mismo estamos haciendo con los perros. Esto no significa que no haya que tratarlos bien, al contrario deben ser respetados, cuidados, mimados, pero sin olvidar que ellos tienen una naturaleza diferente a la del ser humano.

– ¿Cuándo el perro se vuelve un agresor o un atacante?

El perro puede atacar por muchos motivos, uno de ellos es cuando hay una neurosis canina que se produce con la mala crianza del animal. No hay que olvidar que los perros son descendientes de los lobos que corren mucho durante el día, tienen que cazar para alimentar a sus cachorros, tienen que marcar su territorio, etcétera; y resulta que el perro llega a una casa con un patio de tres por dos, o sin patio, o no ve la calle nunca porque no lo sacan a pasear, lo alimentan o dan de beber cuando se acuerdan, entonces el perro empieza a tener un ambiente que no es el que necesita, empieza a ponerse neurótico, se vuelve loco. El perro tiene necesidades que deben ser satisfechas. No hay que irse a ninguno de los dos extremos, ni humanizarlos, ni descuidarlos. Cualquier perro necesita salir dos veces a pasear con su correspondiente collar y correa; necesita gastar energía. Es fundamental que el perro tenga una buena relación con su dueño, que comparta tiempo.

– ¿Qué debe tener en cuenta una persona al momento de hacerse cargo de un perro?

Hay tres preguntas de oro. La primera es si tengo el lugar adecuado para el perro que elegí ya que mucha gente compra un animal enorme y vive en un departamento. La segunda es si tengo tiempo para él, no puedo tener una mascota si salgo todo el día a trabajar y no puedo cuidarlo. Y por último debo preguntarme si tengo dinero para mantenerlo, porque no es como en la época de los abuelos que se les daba las sobras. El perrito necesita ser vacunado, desparasitado, alimentado como corresponde, debe ser educado por el dueño o por alguien que sepa hacerlo; si no tengo tiempo para pasearlo debo pagarle a alguien para que lo haga, entre otros muchos gastos. En general un cachorro llega a la casa como un regalo para un niño, cualquier raza y cualquier tamaño, y resulta que al poco tiempo se comió la media, el sillón, o lo que fuere y terminan siendo abandonados. Es un círculo de desconocimiento.

-Usted dijo que el carácter del perro no está vinculado en su totalidad a la raza, entonces ¿existe alguna forma de determinar su personalidad?

A los 50 días ya se puede hacer un test de carácter, o test de Campbell. Eso permite saber cómo será cuando sea grande y que inconvenientes puede llegar a acarrear a sus dueños.

Siempre el perro que se elige debe tener menor energía que el dueño porque sino el cachorro lo dominará. Los perros dominantes y de carácter fuerte son para personas que tienen una forma, y una educación para poder controlar ese perro.

-¿Cuál es la etapa ideal para educar al perro?

Desde la tercera semana de vida hasta los tres meses. Se llama período ‘imprinting’, en el que el cachorro asimila todo y no se lo olvida más. Por eso es tan importante la educación en ese tiempo, es aquí cuando le enseño a inhibir la mordida, a estar con niños, a que no me lengüetee, a respetar al dueño de casa. Esos perros no tendrán nunca problemas. No hay que olvidar que el perro no razona, el perro reacciona.

-¿Cómo se lo educa?

En primer lugar un cachorro no se debería separar de la madre porque si bien a los 40 o 45 días, la madre deja de amamantarlo comienza lo que se llama período de socialización por parte de la perra, en esa etapa los cachorros juegan entre ellos a morderse, la madre pone límites cuando uno de ellos muerde fuerte, la perra se levanta y lo corrige, le enseña a vivir con sus pares sin agresión. Cuando se lo saca antes de los 60 días se pierde ese período de socialización y si nadie se lo enseña el perrito no tiene límites.

Desde el momento en que llega a la casa debe comenzar el período de educación. Desde los dos hasta los tres meses, se le enseña a socializar. Yo recomiendo juntarlo con otros cachorritos, con chicos, sacarlo a pasear, tiene que ver motos, autos, acostumbrarse a todo eso para no tomarlo como una experiencia negativa. Debo prepararlo para que conviva en sociedad. Luego hay que comenzar a enseñarle donde debe hacer sus necesidades, a no morder, y en este caso hay que evitar juegos que impliquen pegarle en el hocico porque le enseño a ser violento. El perro debe aprender que hay un jefe y que él es parte de la manada.

-Los perros de la calle no tienen tantos cuidados y según las estadísticas atacan menos que los que tienen dueño. ¿Cómo se explica?

Sí es cierto, casi no atacan porque están más socializados. La mayor parte de los perros que atacan, está demostrado, son perros de la casa o de conocidos. Es así en el mundo porque no se lo educó ni se lo socializó correctamente, y por el contrario se lo humanizó.