-A partir del acuerdo para el abastecimiento de cales a Pascua Lama, ¿cuál es el panorama para el sector calero local?
-Va a generar una apertura del mercado bastante importante que ronda alrededor del 20 por ciento de las cales industriales, así que va a impactar bastante en las cales sanjuaninas. Acá se arma toda una cadena, cuando las empresas grandes logran vender mas volumen se reabastecen de los caleros chicos, los caleros chicos por sí no tienen capacidad técnica ni tienen capacidad administrativas, ni económicas para enfrentar grande contratos, entonces pueden ser subproveedores de caleros grandes.
-Obligatoriamente esto impulsa inversiones en las grandes empresas…
-Sí, algunas van a invertir en horno nuevo o ampliar lo que tienen, no todas harán exactamente lo mismo, pero sí habrá una clara expansión. Hoy el mercado esta absorbiendo toda la producción de San Juan así que hay que generar nuevas fuentes de producción para alcanzar los volúmenes nuevos.
-¿Qué empresas estarán directamente vinculadas a este salto cuantitativo?
-Una es la que está en Jáchal, Compañía Minera del Pacífico; las dos de Albardón, tanto minera TEA como El Volcán; y dos de Los Berros como CEFAS y Caleras San Juan. Esas cinco empresas por su capacidad de producción van a abastecer el mercado futuro.
-¿Cuánto va a llevar el proceso de puesta punta?
-Si se trata de hornos nuevos, seis meses mínimo; tres meses si se trata de modificaciones un poco menor porque el horno ya está funcionando. Siempre estamos hablando de tres y seis meses de pruebas más la instalación. Estamos con tiempo porque la cal no la van a usar antes del 2013. Tenemos 20 meses por delante.
-¿Se maneja cifras estimativas sobre la inversión prevista?
-Depende de cada uno, pero montar un horno nuevo para producir esa cantidad que va a aumentar, hay que pensar en 5 ó 6 millones de dólares. Estimativamente estaremos hablando de 10 millones de dólares mínimo.
-¿Cómo están los caleros chicos para hacer frente a mejora tecnológica?
-Algunos bien, otros no tanto, depende el mercado. En la provincia debe haber 50 productores chicos y algunos muy bien, tienen su marca propia de cales de construcción, un mercado que abastecen y van creciendo año a año medida que el mercado se expande. Otras empresas más complicadas porque son familiares, es más difícil de estructurar el crecimiento. Todas están produciendo, esa es la constante.
– Históricamente el circuito de comercialización con los pequeños fue la compra de cal por carbón, ¿seguirá este modelo productivo en virtud de Pascua Lama?
-Va a seguir igual, probablemente aumentará el volumen que se mueva pero no va a cambiar. Las estructura como las cadenas comerciales que se hacen de cada producto no cambian, al contrario, se fortalecen cuando aumenta el mercado, se fortalece porque se agiliza todo. Aquella persona que no tiene una marca propia, tiene que caer como intermediario, es como pasa con el vino: hay gente que son bodegas que no tienen marca y hacen vinos de traslado. Acá pasa lo mismo: hay caleras que trabajan para abastecer a otras caleras.
