Tal como lo habíamos anunciado en Suplemento Verde anteriormente, Bayer venía intentando comprar a Monsanto. Este miércoles, finalmente se cerró la operación. Por la friolera de 66 mil millones de dólares, estas dos megaempresas se unen. La alemana es más fuerte que la norteamericana en el negocio de pesticidas, pero la otra domina el mercado semillero. El conglomerado europeo conseguirá de esta manera doblar los ingresos que genera a través de su unidad agroquímica. Y aunque los analistas opinan que el precio que paga por su rival es muy alto, consideran que los dos negocios son bien complementarios. La sinergia anual llegará a los 1.500 millones de dólares. La integración se espera que esté completada recién para mediados de 2017.

Y eso no es casualidad. Los mercados son superdinámicos y nadie quiere perder. Menos en estos niveles de negocios. El combo es simiente más agroquímicos, todo en un paquete. Y todas las compañías están en el mismo camino: Chemchina anunció este año la compra de Syngenta, otro monstruo. Las canadienses Potash y Agrium acordaron combinar sus negocios de fertilizantes para ganar peso y reducir costes en la producción y en la distribución.

‘Estamos orgullosos de anunciar la combinación de nuestras dos grandes organizaciones’, dijo Werner Baumann, CEO de Bayer AG. ‘Representa un paso importante en nuestro negocio de cultivos’, agregó. Las negociaciones finales empezaron a tomar cuerpo la semana pasada. Bayer pagará 128 dólares en efectivo por cada acción. Eso equivale a desembolsar 56.000 millones de dólares (49.890 millones de euros) por los títulos de la empresa estadounidense. Es un precio que se acerca a lo que buscaba Monsanto.

U$S 66.000 millones. El valor de la operación supera los 66.000 millones de dólares (57.900 millones de euros) incluyendo la deuda y contempla 3.000 millones de dólares compensación si fracasa. La primera vez que la empresa alemana realizó una oferta en mayo su precio era de 122 dólares, lo que la americana consideraba insuficiente, indicó el diario El País, de España.

En Argentina, las dos firmas tienen altas ventas, la empresa alemana con todos los fungucidas, insecticidas en cereales y granos, finos y gruesos, de mercado exportador. En menor medida, en las economías regionales del NOA, NEA, Patagonia y Cuyo. Mientras que la norteamericana, es líder del mercado de herbicidas totales, con su famoso y cuestionado Gramoxone (comercializado como Round Up); además posee un vasto listado de agroquímicos. Otra actividad que desempeñan es la producción de semillas; en Cuyo, ambas se dedican a la hortalizas, fundamentalmente entre cebollas, zanahorias y otras.